matar a un reloj
y dejar que corra el viento
como si el viento fuera
quien trajera no las horas,
sino cada fragmento de cada instante.
las horas fueron un invento
de alguien que vivía
demasiado terco en una realidad
demasiado sucia
y le claváramos lanzas
a leones furiosos
dentro de cada reloj de arena
y dejar que corra el viento
como si el viento fuera
quien trajera no las horas,
sino cada fragmento de cada instante.
las horas fueron un invento
de alguien que vivía
demasiado terco en una realidad
demasiado sucia
y le claváramos lanzas
a leones furiosos
dentro de cada reloj de arena