Mis musas están de fiesta
o tal vez de vacaciones,
no quieren preocupaciones
prefieren dormir la siesta.
Así me encuentro yo en esta
situación de gran sequía
esperando que algún día
se despierten y me ayuden.
Entretanto, si no acuden,
otra será mi porfía.
Cuando no sé que escribir
escribo solo bobadas,
no me puedo permitir
perder mis coordenadas.
En las plumas oxidadas
no puede correr la tinta
pues el orín las precinta,
solo rasgan el papel,
emborronan el panel
por utilidad extinta.
La morbosa dejadez
del sesteo caluroso
inflitrando el insidioso
y recóndito tal vez.
Soñar no es estupidez
cuando el cuerpo vaporoso
se inquieta dúctil y ansioso
por arañas de cuatro alas,
por cigarras en sus palas
o de un copular moscoso.
Entre recuerdos y sueños
adórnase la memoria,
giran, giran en la noria
de ilusión nuestros empeños.
Somos los únicos dueños
de singular paraíso
con el deseo impreciso
de que dure la quimera,
sea siempre primavera.
¿Al invierno? ¡Lo requiso!
Bajo la luz de la luna
nacen los líricos sueños
que nos permiten ser dueños
de ilusión que nos acuna.
La fantasía oportuna
pinta de vivos colores
cuadros de aves y flores
o de aventuras románticas,
de práticas nigrománticas,
visiones como ninguna.
Ya véis amigos, la vida
y los años nos enseñan
experiencias que se empeñan
en guiar con fuerte brida.
Nuestra conciencia advertida
por engaños y traiciones
acumula las lecciones
y acaba por aprender
que es mas importante ser
fiel a sí mismo en acciones.
Y si en nuestros corazones
existe el convencimiento
de que la riqueza es cuento
y los honores pendones.
Sabremos hallar razones
para gozar del amor,
encontrar el buen sabor
de lo sencillo, lo humilde,
pero que nadie le tilde
de sensiblero al señor.
o tal vez de vacaciones,
no quieren preocupaciones
prefieren dormir la siesta.
Así me encuentro yo en esta
situación de gran sequía
esperando que algún día
se despierten y me ayuden.
Entretanto, si no acuden,
otra será mi porfía.
Cuando no sé que escribir
escribo solo bobadas,
no me puedo permitir
perder mis coordenadas.
En las plumas oxidadas
no puede correr la tinta
pues el orín las precinta,
solo rasgan el papel,
emborronan el panel
por utilidad extinta.
La morbosa dejadez
del sesteo caluroso
inflitrando el insidioso
y recóndito tal vez.
Soñar no es estupidez
cuando el cuerpo vaporoso
se inquieta dúctil y ansioso
por arañas de cuatro alas,
por cigarras en sus palas
o de un copular moscoso.
Entre recuerdos y sueños
adórnase la memoria,
giran, giran en la noria
de ilusión nuestros empeños.
Somos los únicos dueños
de singular paraíso
con el deseo impreciso
de que dure la quimera,
sea siempre primavera.
¿Al invierno? ¡Lo requiso!
Bajo la luz de la luna
nacen los líricos sueños
que nos permiten ser dueños
de ilusión que nos acuna.
La fantasía oportuna
pinta de vivos colores
cuadros de aves y flores
o de aventuras románticas,
de práticas nigrománticas,
visiones como ninguna.
Ya véis amigos, la vida
y los años nos enseñan
experiencias que se empeñan
en guiar con fuerte brida.
Nuestra conciencia advertida
por engaños y traiciones
acumula las lecciones
y acaba por aprender
que es mas importante ser
fiel a sí mismo en acciones.
Y si en nuestros corazones
existe el convencimiento
de que la riqueza es cuento
y los honores pendones.
Sabremos hallar razones
para gozar del amor,
encontrar el buen sabor
de lo sencillo, lo humilde,
pero que nadie le tilde
de sensiblero al señor.
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