Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
FUCK YOU, I WON'T DO
WHAT YOU TELL ME (RAM)
El bendito miedo sublevado
en las párpados virtuales.
El rostro venerado
transmutado en la imagen terca y fugaz
que se reflejada sin intervalo en el monitor;
¡Oh! La mísera vejes, contagiosa.
¿Cuándo, dejaste de ser tan tiernamente especial?
Después de defecar tu afamado destino
la persistente realidad, contamino con heces,
la aureola de angelito inocente,
que con tanto cuidado y esmero
coloco tu mamita en tu cabecita de niño bueno.
Rompiste el eco de los diluidos ayeres,
para conformar y rearmar esos retazos
a la disposición de tus convenientes ansiedades.
Fantasmas travestis disfrazados de luz
se esconden en la noche de sus corazones
experimentando con arcoíris ingenuos de vastos mutismos.
Las falsificadas memorias profusas de grandezas
insinúan sus labios en tu viril necesidad.
¡Ah!, el consumo y la demanda de emociones te beneficia.
A veces presentís una lánguida sonrisa
el pánico te penetra deliberadamente
y tratas de esconderla en cada rostro
que se atreve a pervertir las efervescentes memorias.
En las avenidas imperfectas de la necesidad
vendiste tu orgullo, lo entregaste sin menos gloria.
La inaccesible realidad de los miedos,
por no encontrar en tus trasnochados insomnios
la rutina interrumpida, justifico los silencios
antes de apretar el gatillo para asesinar tu soberbia.
Un eco de vientos vacíos
ruboriza los sentidos
como un chasquido de garras macilentas
incinerando los prácticos recuerdos.
Tu sonrisa de niño
es el cordón umbilical que alimenta
los desecados días en la distante separación.
FUCK YOU, I WON'T DO WHAT YOU TELL ME
Mas el peso del hambre
des balanza la ecuación de lo esperado.
WHAT YOU TELL ME (RAM)
El bendito miedo sublevado
en las párpados virtuales.
El rostro venerado
transmutado en la imagen terca y fugaz
que se reflejada sin intervalo en el monitor;
¡Oh! La mísera vejes, contagiosa.
¿Cuándo, dejaste de ser tan tiernamente especial?
Después de defecar tu afamado destino
la persistente realidad, contamino con heces,
la aureola de angelito inocente,
que con tanto cuidado y esmero
coloco tu mamita en tu cabecita de niño bueno.
Rompiste el eco de los diluidos ayeres,
para conformar y rearmar esos retazos
a la disposición de tus convenientes ansiedades.
Fantasmas travestis disfrazados de luz
se esconden en la noche de sus corazones
experimentando con arcoíris ingenuos de vastos mutismos.
Las falsificadas memorias profusas de grandezas
insinúan sus labios en tu viril necesidad.
¡Ah!, el consumo y la demanda de emociones te beneficia.
A veces presentís una lánguida sonrisa
el pánico te penetra deliberadamente
y tratas de esconderla en cada rostro
que se atreve a pervertir las efervescentes memorias.
En las avenidas imperfectas de la necesidad
vendiste tu orgullo, lo entregaste sin menos gloria.
La inaccesible realidad de los miedos,
por no encontrar en tus trasnochados insomnios
la rutina interrumpida, justifico los silencios
antes de apretar el gatillo para asesinar tu soberbia.
Un eco de vientos vacíos
ruboriza los sentidos
como un chasquido de garras macilentas
incinerando los prácticos recuerdos.
Tu sonrisa de niño
es el cordón umbilical que alimenta
los desecados días en la distante separación.
FUCK YOU, I WON'T DO WHAT YOU TELL ME
Mas el peso del hambre
des balanza la ecuación de lo esperado.
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