Brumas_007
Poeta recién llegado
Mar inmenso, sublime, que golpea la roca con la intensidad
de lo cotidiano, con la asiduidad del verbo entumecido.
Orada esta roca que consume mis sentidos, desgástala
con tu incansable tozudez para que yo me calme.
Quiero sentir de nuevo el amanecer de la esperanza,
por tanto tiempo dormida en el tálamo de la hipocresía.
Deseo volver a sentir la mano amiga que deshace quebrantos,
la que sin pensarlo muy bien, se tiende sin tardanzas.
Hoy, ya de vuelta en la vida, pretendo arrepentirme de los daños inflingidos.
De la barbarie cometida, de la ignorancia repartida a manos llenas,
entre tanta y tanta gente que desbordaba alegría, que amaba sin desearse
la plenitud, que engalana la noche, por todos ellos compartida.
Mar de la tempestad, de la plenitud y las calmas, ayuda a este gitano
de las noches sin luna, de los días sin sol, de la niñez sin cuna.
Acompáñale en esta migración del alma, donde se acuesta la bruma.
Para que descanse arrepentido, entre sargazos y espumas.
No importa ya lo pasado, lo pasado ¿ que importa?
Si el daño quedó hecho y la respuesta rota.
Solamente añoro el perdón de las almas conquistadas
De mil mentiras cubiertas y de azules velos ocultadas.
Y mi corazón -dialogo inútil- de bronce fundido espera
que una mañana el mar que tan sereno se vuelve,
arranque con su tormenta y el batir que ello resuelve,
el bronco metal que envuelve mi coraza de madera.
Brumas.
de lo cotidiano, con la asiduidad del verbo entumecido.
Orada esta roca que consume mis sentidos, desgástala
con tu incansable tozudez para que yo me calme.
Quiero sentir de nuevo el amanecer de la esperanza,
por tanto tiempo dormida en el tálamo de la hipocresía.
Deseo volver a sentir la mano amiga que deshace quebrantos,
la que sin pensarlo muy bien, se tiende sin tardanzas.
Hoy, ya de vuelta en la vida, pretendo arrepentirme de los daños inflingidos.
De la barbarie cometida, de la ignorancia repartida a manos llenas,
entre tanta y tanta gente que desbordaba alegría, que amaba sin desearse
la plenitud, que engalana la noche, por todos ellos compartida.
Mar de la tempestad, de la plenitud y las calmas, ayuda a este gitano
de las noches sin luna, de los días sin sol, de la niñez sin cuna.
Acompáñale en esta migración del alma, donde se acuesta la bruma.
Para que descanse arrepentido, entre sargazos y espumas.
No importa ya lo pasado, lo pasado ¿ que importa?
Si el daño quedó hecho y la respuesta rota.
Solamente añoro el perdón de las almas conquistadas
De mil mentiras cubiertas y de azules velos ocultadas.
Y mi corazón -dialogo inútil- de bronce fundido espera
que una mañana el mar que tan sereno se vuelve,
arranque con su tormenta y el batir que ello resuelve,
el bronco metal que envuelve mi coraza de madera.
Brumas.