Azul de Prusia
Poeta recién llegado
Me atrevo osada a perpetuarme en tu cielo...
El amor es silencio puro, capullo impoluto, naturaleza floreciente. Cada vez que mi alma se entrega a su vacío con los ojos cerrados, me concentro en la fuente infinita y silenciosa del amor en su caída, en sus raíces ciegas, en las cuerdas que me unen a su único abismo, que me conducen rectamente y que me llaman, que me llevan ineluctable a fracasar para siempre en su fondo enamorado. En ese punto infinito donde el amor puro y sin objeto se cierra en su cielo, en la cúspide del silencio donde el corazón se quiebra de luz en su caída perfecta y necesaria, ahí mi ser se desvanece completamente, ahí me atrevo osada a perpetuarme, ahí mi ser se transforma en lo amado hasta transmutarse en un único beso.
El amor es silencio puro, capullo impoluto, naturaleza floreciente. Cada vez que mi alma se entrega a su vacío con los ojos cerrados, me concentro en la fuente infinita y silenciosa del amor en su caída, en sus raíces ciegas, en las cuerdas que me unen a su único abismo, que me conducen rectamente y que me llaman, que me llevan ineluctable a fracasar para siempre en su fondo enamorado. En ese punto infinito donde el amor puro y sin objeto se cierra en su cielo, en la cúspide del silencio donde el corazón se quiebra de luz en su caída perfecta y necesaria, ahí mi ser se desvanece completamente, ahí me atrevo osada a perpetuarme, ahí mi ser se transforma en lo amado hasta transmutarse en un único beso.