Emanuel Cervantes
Poeta fiel al portal
Me dejaba llevar por mis pensamientos,
mientras se perdía entre el horizonte mi mirada,
y me refugiaba entre mis mares lamentos
formando poemas de hielo con sabor a nada
Yo que he recorrido hasta el último rincón de su cuerpo,
y perdí mi cordura mientras su piel palpaba,
hoy pido un segundo entre un abismo de tiempo
tan solo para decirle que en realidad la amaba
Que sus ojos verdes se clavaron en mi pecho
mientras su sonrisa me carcome de a poco,
y que su recuerdo me sigue volviendo loco
aunque entienda que mirarla ya no sea mi derecho
Si tan solo dejara de existir en mi mente,
si pudiera borrarla y alejarla de mi,
dejaría mi ser de morir lentamente
por un triste recuerdo enredado entre sí
Aquellas noches que pintaba con sus besos,
las tardes de febrero en que me inspiraba a escribir,
hoy convierten mi memoria en un portal de decesos
que roban mi calma y me invitan a morir
Me dejaba llevar por mis pensamientos,
y de nuevo las lágrimas rellenaron el vacío,
lo cargaron de ironía y de insípidos lamentos
y de un calor conformista que no ha podido quitar el frío
mientras se perdía entre el horizonte mi mirada,
y me refugiaba entre mis mares lamentos
formando poemas de hielo con sabor a nada
Yo que he recorrido hasta el último rincón de su cuerpo,
y perdí mi cordura mientras su piel palpaba,
hoy pido un segundo entre un abismo de tiempo
tan solo para decirle que en realidad la amaba
Que sus ojos verdes se clavaron en mi pecho
mientras su sonrisa me carcome de a poco,
y que su recuerdo me sigue volviendo loco
aunque entienda que mirarla ya no sea mi derecho
Si tan solo dejara de existir en mi mente,
si pudiera borrarla y alejarla de mi,
dejaría mi ser de morir lentamente
por un triste recuerdo enredado entre sí
Aquellas noches que pintaba con sus besos,
las tardes de febrero en que me inspiraba a escribir,
hoy convierten mi memoria en un portal de decesos
que roban mi calma y me invitan a morir
Me dejaba llevar por mis pensamientos,
y de nuevo las lágrimas rellenaron el vacío,
lo cargaron de ironía y de insípidos lamentos
y de un calor conformista que no ha podido quitar el frío