Francisco Camavilca
Poeta recién llegado
Me dejaste la soledad esperando a la puerta, me dejaste la muerte acercándose con el viento, me dejaste una duda en el auricular y mil preguntas que responder.
Me dejaste el silencio invadiendo mi intimidad, te llevaste hasta el perfume que me había inventado te llevaste el Mar que desbordaba la orilla de mi corazón, y el Sol que abrigaba mi ser.
Te llevaste la inspiración y me dejaste un tintero vacio, unas hojas en blanco y nada que decir, me dejaste una lágrima en la puerta de los ojos y una fotografía tuya en el celular.
Me dejaste las ganas de volver a oírte, y te llevaste las tardes junto a mí, te llevaste mi corazón y mi mente, me dejaste solamente el cadáver de un amor
Me dejaste el silencio invadiendo mi intimidad, te llevaste hasta el perfume que me había inventado te llevaste el Mar que desbordaba la orilla de mi corazón, y el Sol que abrigaba mi ser.
Te llevaste la inspiración y me dejaste un tintero vacio, unas hojas en blanco y nada que decir, me dejaste una lágrima en la puerta de los ojos y una fotografía tuya en el celular.
Me dejaste las ganas de volver a oírte, y te llevaste las tardes junto a mí, te llevaste mi corazón y mi mente, me dejaste solamente el cadáver de un amor