En las amplias grietas de tu alma,
buscando algo más que un simple aprecio, me estrello contra una barrera de inseguridad.
No me detengo.
Con el puño cerrado, inquebrantable, derribo esa pared gigante.
Con los nudillos rojos y gastados, me pregunto si vale la pena seguir avanzando.
Sacudo la cabeza, un rotundo no.
No me detengo.
Disminuyo el paso al ver tus ojos, esos pozos profundos que antes brillaban para mí.
Ahora, vacíos. ¿Qué les pasó?
Sigo tu mirada,
fija,
inmóvil,
descubro que es a ella a quien miras,
y en ese instante, tus ojos vuelven a brillar, más radiantes, más vivos de lo que jamás fueron para mí.
Y entiendo.
No soy esa mujer, y tal vez nunca lo seré.
Porque en sus curvas navegas sin fatiga;
Más en las mías, te pierdes buscando una salida.
Porque su voz dulce te atrapa, te calma;
Por otro lado, mi voz, inestable y llena de incomprensibles ideas, solo te aturde.
Porque sus gustos y sus sueños, son espejos de los tuyos;
Sin embargo, anda, camina del polo norte al polo sur y te harás una idea de que tan alejados estamos de encajar, o al menos eso intuyo.
Como el agua y el aceite, te repelo.
Y al final, aunque no es mi deseo...
me detengo, pues soy consiente de que ya no te tengo.
buscando algo más que un simple aprecio, me estrello contra una barrera de inseguridad.
No me detengo.
Con el puño cerrado, inquebrantable, derribo esa pared gigante.
Con los nudillos rojos y gastados, me pregunto si vale la pena seguir avanzando.
Sacudo la cabeza, un rotundo no.
No me detengo.
Disminuyo el paso al ver tus ojos, esos pozos profundos que antes brillaban para mí.
Ahora, vacíos. ¿Qué les pasó?
Sigo tu mirada,
fija,
inmóvil,
descubro que es a ella a quien miras,
y en ese instante, tus ojos vuelven a brillar, más radiantes, más vivos de lo que jamás fueron para mí.
Y entiendo.
No soy esa mujer, y tal vez nunca lo seré.
Porque en sus curvas navegas sin fatiga;
Más en las mías, te pierdes buscando una salida.
Porque su voz dulce te atrapa, te calma;
Por otro lado, mi voz, inestable y llena de incomprensibles ideas, solo te aturde.
Porque sus gustos y sus sueños, son espejos de los tuyos;
Sin embargo, anda, camina del polo norte al polo sur y te harás una idea de que tan alejados estamos de encajar, o al menos eso intuyo.
Como el agua y el aceite, te repelo.
Y al final, aunque no es mi deseo...
me detengo, pues soy consiente de que ya no te tengo.