Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tarde se citó locuaz conmigo
-candente y por agosto calurosa-;
tratóme de enseñar no sé qué cosa
metiéndose en mi sien y en lo que digo.
La tarde languidece en mi postigo
por ser crepuscular y vaporosa
la forma de decirme, indecorosa,
que todo se termina, viejo amigo.
Su rostro se me va desdibujando
y sólo un tiempo efímero se queda
bebiendo del reloj que va volando.
La tarde se marchó, cruzó arboleda,
haciendo que la noche, restallando,
se hiciera con mi polvo… polvareda.
-candente y por agosto calurosa-;
tratóme de enseñar no sé qué cosa
metiéndose en mi sien y en lo que digo.
La tarde languidece en mi postigo
por ser crepuscular y vaporosa
la forma de decirme, indecorosa,
que todo se termina, viejo amigo.
Su rostro se me va desdibujando
y sólo un tiempo efímero se queda
bebiendo del reloj que va volando.
La tarde se marchó, cruzó arboleda,
haciendo que la noche, restallando,
se hiciera con mi polvo… polvareda.