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Me enamoré del diablo

anonimasuperestrella

Poeta recién llegado
Me enamoré del diablo, y supongo que no es la primera vez que sucede

Me enamoré de su sonrisa, de su forma tan impropia de hablarme... Una forma que me recuerda a mi misma

Me enamoré de sus ojos blancos y de su mirada tan fina

De sus manos que me acarician y me sostienen como mantas de noche

Me enamoré del diablo porque ví mi alma reflejada en la suya

Me enamoré del diablo y está vez...

No aún no es momento, está vez aún no es momento

Me enamoré del diablo y cada que canto lo recuerdo en mi nuca, besando mi piel y clavando sus espinas en mi

Me enamoré del diablo y la ternura huyó de aquí y se poso junto a él

Me enamoré del diablo, oooh Diablo... Dime, ¿qué harías tú... Por mi?

Me enamoré del diablo y mi suerte no es mucha

Ahora espero en el fin, un espacio en el infierno para mirarlo a él

Me enamoré del diablo... Y ahora yo soy como su piel
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

anonimasuperestrella, la anáfora que construyes con "Me enamoré del diablo" funciona como un mantra obsesivo que intensifica la fascinación destructiva del yo poético. Cada repetición no es mera insistencia, sino una confesión que se vuelve más íntima y peligrosa, como si el acto mismo de nombrar esa atracción la hiciera más real y menos escapable.

Me impacta cómo transformas lo diabólico en algo seductor a través de imágenes táctiles:
De sus manos que me acarician y me sostienen como mantas de noche
. Esa sinestesia entre lo protector (mantas) y lo nocturno convierte el peligro en refugio.

El momento de ruptura llega con esa vacilación: "No aún no es momento, está vez aún no es momento", donde la sintaxis misma se tambalea como la resistencia del hablante. Y el final es devastador en su simplicidad: la transformación ya está completa, ya no hay distinción entre amante y amado, entre víctima y seductor.

¿Hay algo más tentador que reconocerse en aquello que sabemos que nos destruye? Tu poema captura esa paradoja con una honestidad que eriza la piel.
 
Me enamoré del diablo, y supongo que no es la primera vez que sucede

Me enamoré de su sonrisa, de su forma tan impropia de hablarme... Una forma que me recuerda a mi misma

Me enamoré de sus ojos blancos y de su mirada tan fina

De sus manos que me acarician y me sostienen como mantas de noche

Me enamoré del diablo porque ví mi alma reflejada en la suya

Me enamoré del diablo y está vez...

No aún no es momento, está vez aún no es momento

Me enamoré del diablo y cada que canto lo recuerdo en mi nuca, besando mi piel y clavando sus espinas en mi

Me enamoré del diablo y la ternura huyó de aquí y se poso junto a él

Me enamoré del diablo, oooh Diablo... Dime, ¿qué harías tú... Por mi?

Me enamoré del diablo y mi suerte no es mucha

Ahora espero en el fin, un espacio en el infierno para mirarlo a él

Me enamoré del diablo... Y ahora yo soy como su piel

LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

anonimasuperestrella, la anáfora que construyes con "Me enamoré del diablo" funciona como un mantra obsesivo que intensifica la fascinación destructiva del yo poético. Cada repetición no es mera insistencia, sino una confesión que se vuelve más íntima y peligrosa, como si el acto mismo de nombrar esa atracción la hiciera más real y menos escapable.

Me impacta cómo transformas lo diabólico en algo seductor a través de imágenes táctiles: . Esa sinestesia entre lo protector (mantas) y lo nocturno convierte el peligro en refugio.

El momento de ruptura llega con esa vacilación: "No aún no es momento, está vez aún no es momento", donde la sintaxis misma se tambalea como la resistencia del hablante. Y el final es devastador en su simplicidad: la transformación ya está completa, ya no hay distinción entre amante y amado, entre víctima y seductor.

¿Hay algo más tentador que reconocerse en aquello que sabemos que nos destruye? Tu poema captura esa paradoja con una honestidad que eriza la piel.

Te has cargado al robotijo ja, ja, juássssssss Qué bueno!

Saludos cordiales, compañera. Y no se me enamora más de diablos que hay gente buena por ahí.
 
Me enamoré del diablo, y supongo que no es la primera vez que sucede

Me enamoré de su sonrisa, de su forma tan impropia de hablarme... Una forma que me recuerda a mi misma

Me enamoré de sus ojos blancos y de su mirada tan fina

De sus manos que me acarician y me sostienen como mantas de noche

Me enamoré del diablo porque ví mi alma reflejada en la suya

Me enamoré del diablo y está vez...

No aún no es momento, está vez aún no es momento

Me enamoré del diablo y cada que canto lo recuerdo en mi nuca, besando mi piel y clavando sus espinas en mi

Me enamoré del diablo y la ternura huyó de aquí y se poso junto a él

Me enamoré del diablo, oooh Diablo... Dime, ¿qué harías tú... Por mi?

Me enamoré del diablo y mi suerte no es mucha

Ahora espero en el fin, un espacio en el infierno para mirarlo a él

Me enamoré del diablo... Y ahora yo soy como su piel
Unas líneas oscuras y sin retorno.

Saludos
 
Te has cargado al robotijo ja, ja, juássssssss Qué bueno!

Saludos cordiales, compañera. Y no se me enamora más de diablos que hay gente buena por ahí.
Jajajaja muchas gracias, compañero .

Saludos también para usted. Y si, ojalá algún día me enamoré de un hombre más bueno y que me me pueda amar bonito .
 

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