Esther Cid
Poeta recién llegado
Un día lluvioso, algo extraño
nos empapamos por las gotas,
me seduciste lentamente
se fue acabando mi aliento
tus manos me envolvieron
en esas cuatro paredes.
Tus besos me hacían
perder la noción,
te convertiste en mi
adicción más perfecta
tu cuerpo y el mío
hicieron un eclipse.
Enredada en tu cuerpo
con la locura de tu fuego
nos consumimos hasta ser
cenizas, ni el agua podía apagarnos
solo la pasión era nuestra amiga,
la única aquella noche.
Algo tan sagrado te perteneció
la luna nos observaba
comprendía nuestro amor
nos dejaba gozar el momento
el dolor que sentía pasaba,
era lo que anhelaba.
nos empapamos por las gotas,
me seduciste lentamente
se fue acabando mi aliento
tus manos me envolvieron
en esas cuatro paredes.
Tus besos me hacían
perder la noción,
te convertiste en mi
adicción más perfecta
tu cuerpo y el mío
hicieron un eclipse.
Enredada en tu cuerpo
con la locura de tu fuego
nos consumimos hasta ser
cenizas, ni el agua podía apagarnos
solo la pasión era nuestra amiga,
la única aquella noche.
Algo tan sagrado te perteneció
la luna nos observaba
comprendía nuestro amor
nos dejaba gozar el momento
el dolor que sentía pasaba,
era lo que anhelaba.