lluvia de enero
Simplemente mujer
Una extraña coincidencia cruzó nuestros caminos
y al primer contacto la distancia se hizo evanescente;
el roce sensorial surcó mi alma
y en ese surco anidó este sublime sentimiento.
Sentí tan fuerte nuestra sincronía
que en un momento se aunaron los latidos
y en sensitivo diálogo tu corazón y el mío
me enseñaron un idioma diferente.
Hoy sin ser mi ilusión ni mi desvelo
estás en mí, me formas parte,
y ya no puedo imaginar siquiera
como ha de ser respirar sin respirarte.
He comprendido que pasé mi vida
amando sin amar, al encontrarte,
pues nunca antes llegué a tocar el cielo
como lo hago tan sólo con pensarte.
He descubierto que ya no tengo miedo,
ya es imposible que puedas alejarte,
aunque camines por múltiples senderos
estás dentro de mi, me formas parte.
y al primer contacto la distancia se hizo evanescente;
el roce sensorial surcó mi alma
y en ese surco anidó este sublime sentimiento.
Sentí tan fuerte nuestra sincronía
que en un momento se aunaron los latidos
y en sensitivo diálogo tu corazón y el mío
me enseñaron un idioma diferente.
Hoy sin ser mi ilusión ni mi desvelo
estás en mí, me formas parte,
y ya no puedo imaginar siquiera
como ha de ser respirar sin respirarte.
He comprendido que pasé mi vida
amando sin amar, al encontrarte,
pues nunca antes llegué a tocar el cielo
como lo hago tan sólo con pensarte.
He descubierto que ya no tengo miedo,
ya es imposible que puedas alejarte,
aunque camines por múltiples senderos
estás dentro de mi, me formas parte.