Las nubes se enganchan en los montes,
colinas entre el cielo blanquecino
y el aire cálido
de los olivares en cuesta
caen sobre la luz,
sobre la tierra rojiza
que en calma absorbe
el sol liquido.
La carretera que va entre los árboles,
arde, metiéndonos entre los olivos jóvenes
y engañándonos con el fuego sin sombra.
Reposan dormidas en los surcos
las briznas verdes y delgadas
de la hierva,
soñando con la noche fresca,
con el ansia de los grillo
y con el paso de las encinas
en la vereda.
La acuna mi esperanza de sol
en la maleta de mi alma,
cuando la traigo y la llevo
sujeta a mi espalda,
a mano siempre mis recuerdos
pero sin abrirla.
colinas entre el cielo blanquecino
y el aire cálido
de los olivares en cuesta
caen sobre la luz,
sobre la tierra rojiza
que en calma absorbe
el sol liquido.
La carretera que va entre los árboles,
arde, metiéndonos entre los olivos jóvenes
y engañándonos con el fuego sin sombra.
Reposan dormidas en los surcos
las briznas verdes y delgadas
de la hierva,
soñando con la noche fresca,
con el ansia de los grillo
y con el paso de las encinas
en la vereda.
La acuna mi esperanza de sol
en la maleta de mi alma,
cuando la traigo y la llevo
sujeta a mi espalda,
a mano siempre mis recuerdos
pero sin abrirla.