me fui oyendo a heidi hauge toda la puta carretera desde houston hasta memphis

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
gillian, nena hermosa, tú eras la única
eras mejor que el whisky, eras mejor que el blues
eras la gruta en la montaña cuando amenaza tormenta;
y estrecharte fuerte entre mis brazos semejaba
algo así como haber llegado al paraíso

pero estaba aquella puta en nashville que me tenía encoñado
y te juro por mi vida, gillian, pequeña flor
que a pesar de todo el amor que sentía por ti
y lo feliz que era a tu lado
no podía evitar, por más que lo intentaba
cada vez que pasaba por la jodida nashville
quedar con jolene en aquel puto sunrise inn de la interestatal 24
y encontrarnos allí a la manera en que dos perros bramudos podrían encontrarse en cualquier esquina
para darnos después a culear sin freno como si el mañana no existiera

¿recuerdas las noches de verano, gillian, querida
tú y yo sentados afuera en la terraza
tomados de la mano y contemplando las estrellas
nuestros corazones latiendo a un mismo ritmo
la suave y cálida brisa de las montañas al oeste de little rock
envolviéndonos como un manto amniótico protector
que nos mantendría a salvo para siempre
del embate despiadado del crudo invierno y
de los estragos que el correr del tiempo causa en el corazón?

y estaba además esa tipa en tallahassee que me tenía cogido de los huevos
no tiene caso negarlo, gillian, mi cielo
y la forma que tenía brianna de meterse mi verga en la boca para extraer de ella
toda el puto estrés genital que me causaba
permanecer sentado días enteros confinado en la puta cabina del kenworth
fue quizás la diferencia entre enloquecer y mantener la cordura
obligado como estaba every now and then
a encargarme de remolcar aquellos malditos embarques de 20 toneladas de trucha congelada
las 1100 millas de galveston a charlotte, pasando por montgomery y,
-para poder cobrar el bono extra por entrega express-
en un plazo no mayor a 22 horas

nunca dejé de amarte, gillian, mi amada niña;
verme reflejado en tus hermosos ojos color miel
ligeramente velados siempre por una lejana sombra de tristeza
cada vez que volvía a casa
era el motor que me empujaba a seguir adelante
sobreponiéndome al cansancio y a la soledad del camino
a través de aquellas interminables jornadas cruzando el sureste americano
al volante de mi infatigable 18 ruedas

en cuanto a esa tal wanda, you know?
me la presentó un colega de la luisiana united truckin
una noche de marzo en un paradero a las afueras de pensacola
"el mejor coito anal que puedas conseguir a cambio de 100 pavos
a este lado del jodido misisipi"
y te juro, gillian, que opuse toda la resistencia
que mi voluntad y mis principios éticos pudieron brindarme
para contener la fuerza del asalto sexual al que me vi expuesto
en algún momento de la madrugada, allí en esa desolada estación de paso
cuando aquella perra se las arregló para convencerme
con su lastimero acento de chica de campo perdida en la gran ciudad
de que le abriera la puerta del camión y le permitiera
refugiarse en la cabina para pasar la noche bajo techo

¿qué virus me habrá inoculado la muy puta
de qué embrujada pócima me daría a probar
que desde ese día no puedo hallarme dentro de un radio
menor a 200 millas con centro en la jodida pensacola
sin que de buenas a primeras, sin pensármelo mucho
como un puto maníaco sexual giro el volante de la troca con ansiedad desbordante
y en el acto enfilo el jodido trasto rumbo al golfo
salivando ya de placer anticipado tan solo con imaginar
el banquete de culo que me voy a dar unas horas más tarde?

siempre llevaré tu recuerdo en mi corazón, gillian, amor mío
y la luz de tu sonrisa bañará con su brillo inigualable
hasta los últimos confines de las más recónditas
horas aciagas que el futuro podrá depararme

y nunca renegaré, pedacito más puro de mi ser, te lo prometo
de lo que alguna vez existiera entre nosotros
-ese inefable sentimiento que a lo largo del tiempo que estuvimos juntos
pudo en ocasiones parecer que duraría la eternidad-

y nunca tampoco, ni en mis horas más amargas y jodidas
maldeciré tu precioso nombre, gillian, mi inolvidable, único y verdadero amor
ni me cagaré en todos tus muertos
por haber sido tú, precisamente la mujer con quien soñaba
pasar mi vida entera y envejecer y morir juntos
la que a fin de cuentas me terminaría rompiendo el corazón
aquella jodida tarde de marzo del 2020, hará ya dos meses

cuando te montaste en esa puta harley con un tipo barbudo, barrigón y lleno de tatuajes
y saliste luego cagando leches abrazada al hijo de puta con rumbo a california




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Si le hubieras llamado Vivian (pretty woman) estuviera menos triste el final.
 
Ud estudiò Letras en la UBA, es amigo de Fabian Casas y es porteño? En cualquier caso, soy Gastòn Español, posible ex condiscìpulo.
 

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