AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Me gusta la poética de la muerte entre los pájaros
porque de cierta forma me recuerda a tus alas
porque devienen pronto los colores que pueblan el vacío
porque cada mañana es una torre que se desnuda hacia el centro
como noche entreabierta por una mano de finales.
Y cada temblor es una fuga de títulos que estampan las estrellas
sobre el suelo despegado de los ojos.
Sin darse cuenta, las lecturas del abismo se transmutan ilegibles
y un silencio laborioso anuda el tránsito de las palabras
como si fuera un instante entre la voz y la mano.
Dónde está la profundidad de un surco inexistente
cuando los pasillos nupciales cantan sobre la pared
cuando existe un lugar entre el tiempo y el tiempo
cuando los árboles se arropan con una órbita de llamas.
Tal vez seamos esa parte de los sueños que no se pueden soñar
o el maltrato vejado de una sonrisa que no ríe
o el lento sonido del tacto que atraviesa la garganta.
Sin embargo cada sombra es una imagen de sí misma
y el mundo es sólo paisaje atribulado de sombras
que buscan otras sombras como causa inmediata.
Entonces tu cuerpo no es duda, ni abismo, ni certezas.
Tu cuerpo es ausencia y presencia al mismo tiempo.
Me gusta la poética de la muerte entre los pájaros
porque el corazón es un águila escondida detrás de nuestra boca.
porque de cierta forma me recuerda a tus alas
porque devienen pronto los colores que pueblan el vacío
porque cada mañana es una torre que se desnuda hacia el centro
como noche entreabierta por una mano de finales.
Y cada temblor es una fuga de títulos que estampan las estrellas
sobre el suelo despegado de los ojos.
Sin darse cuenta, las lecturas del abismo se transmutan ilegibles
y un silencio laborioso anuda el tránsito de las palabras
como si fuera un instante entre la voz y la mano.
Dónde está la profundidad de un surco inexistente
cuando los pasillos nupciales cantan sobre la pared
cuando existe un lugar entre el tiempo y el tiempo
cuando los árboles se arropan con una órbita de llamas.
Tal vez seamos esa parte de los sueños que no se pueden soñar
o el maltrato vejado de una sonrisa que no ríe
o el lento sonido del tacto que atraviesa la garganta.
Sin embargo cada sombra es una imagen de sí misma
y el mundo es sólo paisaje atribulado de sombras
que buscan otras sombras como causa inmediata.
Entonces tu cuerpo no es duda, ni abismo, ni certezas.
Tu cuerpo es ausencia y presencia al mismo tiempo.
Me gusta la poética de la muerte entre los pájaros
porque el corazón es un águila escondida detrás de nuestra boca.