kmendez
Kevin M.
Me has herido
¿Y ahora qué hago con los trozos
de este corazón partido y pisoteado?.
¿Qué hago con este corazón triturado por tus acciones y actitudes
que devastan y lapidan cada una de mis estúpidas e insípidas ilusiones?
No sabes cuán difícil se me hace soportar la bofetada que has dado a mi alma.
El golpe me retumba constantemente una y otra vez.
Me estás desgarrando por dentro.
Estoy herido.
Te creí distinta, pero ya veo que sos una de tantas,
una de tantas que simplemente juega sus cartas a favor
para sentirse siempre halagada y deseada.
Definitivamente ese es tu estandarte.
Tu comportamiento ha corroído mi corazón,
ha desestabilizado mi diario vivir.
Mi corazón solloza,
y me veo obligado a callar su llanto y aflicción.
Me has sabido envolver y opacar,
has sabido sublimar y a la vez abatir
mis sentimientos y emociones recónditas.
Simplemente me has echado al vacío.
Me has arrojado al abismo del desprecio y la melancolía.
¡Me has herido!
¿Qué se supone que haga?
¿Cómo me quito ésta daga de dolor que me tortura cada maldito día?
¿Cómo te arranco si me has penetrado hasta los tuétanos?
Debo decirte que hoy la reciprocidad del sentimiento
me obliga a odiarte, ya no quiere amarte.
Deseo que tu belleza se acabe.
Seguí jugando tus cartas... y que pase el próximo.
Kevin M.
¿Y ahora qué hago con los trozos
de este corazón partido y pisoteado?.
¿Qué hago con este corazón triturado por tus acciones y actitudes
que devastan y lapidan cada una de mis estúpidas e insípidas ilusiones?
No sabes cuán difícil se me hace soportar la bofetada que has dado a mi alma.
El golpe me retumba constantemente una y otra vez.
Me estás desgarrando por dentro.
Estoy herido.
Te creí distinta, pero ya veo que sos una de tantas,
una de tantas que simplemente juega sus cartas a favor
para sentirse siempre halagada y deseada.
Definitivamente ese es tu estandarte.
Tu comportamiento ha corroído mi corazón,
ha desestabilizado mi diario vivir.
Mi corazón solloza,
y me veo obligado a callar su llanto y aflicción.
Me has sabido envolver y opacar,
has sabido sublimar y a la vez abatir
mis sentimientos y emociones recónditas.
Simplemente me has echado al vacío.
Me has arrojado al abismo del desprecio y la melancolía.
¡Me has herido!
¿Qué se supone que haga?
¿Cómo me quito ésta daga de dolor que me tortura cada maldito día?
¿Cómo te arranco si me has penetrado hasta los tuétanos?
Debo decirte que hoy la reciprocidad del sentimiento
me obliga a odiarte, ya no quiere amarte.
Deseo que tu belleza se acabe.
Seguí jugando tus cartas... y que pase el próximo.
Kevin M.
Última edición: