Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Me olvidarás en cinco tazas en café
Me olvidarás en cinco en tazas de café
que sea una semana rara, un pretexto para estar de juerga.
En definitiva, te agradeceré el piropo de ser tan fácilmente
olvidado Por no mentalizarme como tu mejor recuerdo.
Yo me empeñaré en fumar un puro que tenga
faltas de ortografía.
Caminaré maravillado por las avenidas
de La Habana, por cierto, con inigualable conducta
de desfachatez, aunque no se fumar como fuman
las aristócratas gaviotas, tampoco conozco Cuba.
Soy un exiliado de tu cerebro o el tabú
rebelde de tus pensamientos Para mi que soy;
una cesta de moras agredidas por la trinchera
del invierno.
Con un poco de sarcasmo, antes
de concluir con tu segunda taza
Te pido me pienses por un minuto, otro más,
hazme añicos hasta que me quede sin significado.
Yo soy de barro y tu olvido me canoniza.
Soy un desconocido, que ya no se mira en ninguna taza
flaca del alma.
Me olvidarás en cinco tazas de café, y ya vas en la cuarta.
Tengo facha de añoranza La azúcar pálida
que usas, es de dieta.
Yo soy un número primo dividiéndose en cero,
en un cero envenenado.
No te evado y por defecto me evades
Aunque para que ser guerra y paz,
yo quiero conocer el Mar Caspio y tu Disneylandia.
Yo me fumo un habano y tú te tomas la última
taza de café Creo que es capuchino.
Me olvidarás en cinco en tazas de café
que sea una semana rara, un pretexto para estar de juerga.
En definitiva, te agradeceré el piropo de ser tan fácilmente
olvidado Por no mentalizarme como tu mejor recuerdo.
Yo me empeñaré en fumar un puro que tenga
faltas de ortografía.
Caminaré maravillado por las avenidas
de La Habana, por cierto, con inigualable conducta
de desfachatez, aunque no se fumar como fuman
las aristócratas gaviotas, tampoco conozco Cuba.
Soy un exiliado de tu cerebro o el tabú
rebelde de tus pensamientos Para mi que soy;
una cesta de moras agredidas por la trinchera
del invierno.
Con un poco de sarcasmo, antes
de concluir con tu segunda taza
Te pido me pienses por un minuto, otro más,
hazme añicos hasta que me quede sin significado.
Yo soy de barro y tu olvido me canoniza.
Soy un desconocido, que ya no se mira en ninguna taza
flaca del alma.
Me olvidarás en cinco tazas de café, y ya vas en la cuarta.
Tengo facha de añoranza La azúcar pálida
que usas, es de dieta.
Yo soy un número primo dividiéndose en cero,
en un cero envenenado.
No te evado y por defecto me evades
Aunque para que ser guerra y paz,
yo quiero conocer el Mar Caspio y tu Disneylandia.
Yo me fumo un habano y tú te tomas la última
taza de café Creo que es capuchino.