Me pides perdón...
Yo te lo niego.
No tengo nada que perdonarte.
Sin embargo no estoy ciego,
si hace falta un perdón para tranquilizarte
¡Que te perdone el cielo!.
Jugaste entre el amor de dos hombres
y arriesgaste la vida de dos amigos.
Hoy que por fin sales de donde te escondes
crees que fue un mal trance...
Piensas que ya pagaste tus castigos,
pero el más cruel, el que te perseguirá por siglos
es que de tu devaneo permanecerán los testigos.
Yo te lo niego.
No tengo nada que perdonarte.
Sin embargo no estoy ciego,
si hace falta un perdón para tranquilizarte
¡Que te perdone el cielo!.
Jugaste entre el amor de dos hombres
y arriesgaste la vida de dos amigos.
Hoy que por fin sales de donde te escondes
crees que fue un mal trance...
Piensas que ya pagaste tus castigos,
pero el más cruel, el que te perseguirá por siglos
es que de tu devaneo permanecerán los testigos.
®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Cesarfco.cd
last_edited:
