Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me pidió ser su amigo.
Tibiamente, busqué la palabra en su corazón
y los secretos del mar rugían
como humedales sedientos en sus ojos.
Y su voz toda se guardó en mi pecho
y atravesó la vida solitaria de mi amor,
desenlazando el porvenir
como planetas deseosos,
golpeando en los ventanales de la eternidad.
Me dijo amigos
y fuimos en la mirada,
y nos recordamos el amor
por las calles del crepúsculo.
Fuimos amigos, de la mano,
casi eternos.
Tibiamente, busqué la palabra en su corazón
y los secretos del mar rugían
como humedales sedientos en sus ojos.
Y su voz toda se guardó en mi pecho
y atravesó la vida solitaria de mi amor,
desenlazando el porvenir
como planetas deseosos,
golpeando en los ventanales de la eternidad.
Me dijo amigos
y fuimos en la mirada,
y nos recordamos el amor
por las calles del crepúsculo.
Fuimos amigos, de la mano,
casi eternos.
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