Todas las personas,
en nuestra ignorancia,
clamamos respuestas
ante la presencia
de la única certeza:
la muerte cierta.
¿Qué sentido tiene vivir?
¿Quién soy?
¿Tengo alguna misión que cumplir?
¿Qué energía incognoscible
me ha hecho visible?
La vida es un misterio,
sin misterio,
¿Qué sentido tendría?
La vida, sin la muerte,
¿existiría?
Consciente, creo no ser
sólo cuerpo y mente,
creo ser testigo silente
de la existencia,
manifestada
en mi presencia.
.ser el caos del inconsciente,
la vida que, sin control, de él emerge.
Quiero sacar el dolor
de la daga clavada en mi pecho
y descubrir lo que se esconde
tras el ego, quiero saber
quién me llama dentro,
la causa de mi sufrimiento.
pero, a veces me pregunto
si no hay que buscar respuestas,
no desear, ni anhelar,
sólo vivir , saborear el tormento,
la alegría,
.el aquí, el ahora,
momento a momento.
Ese es mi desconcierto
que me corroe por dentro.