Álex Hernández
Poeta recién llegado
Ayer me bebía la verguenza
de llamar a tu casa
a las tres de la mañana.
Tú sabes que el alcohol
me hace menos consciente
y en vez de hacerme olvidar,
me hace recordarte.
Me sé de sobra que siempre
estás despierta a esa hora,
pero ya no sé si es
por costumbre,
o porque aún esperas
mi llamada.
Me dicen que te han visto bebiendo
demasiado, para no sentirte
sola.
Que has dejado de cortarte
las uñas, para hacerlo
con tu garganta.
Que te duele que ya
no haya quien te cure
las heridas.
Que dejaste de luchar
hace mucho tiempo.
Pero yo te he visto
ser la flor que mueve
al viento en medio
de tanta aguja.
Te he visto ser.
crecer,
y mandar a la mierda
todo aquello que alguna vez te
arranco la sonrisa.
Te ha tocado sufrir
en bocas que no son tuyas.
Ahora,
me toca sufrir por ti.
de llamar a tu casa
a las tres de la mañana.
Tú sabes que el alcohol
me hace menos consciente
y en vez de hacerme olvidar,
me hace recordarte.
Me sé de sobra que siempre
estás despierta a esa hora,
pero ya no sé si es
por costumbre,
o porque aún esperas
mi llamada.
Me dicen que te han visto bebiendo
demasiado, para no sentirte
sola.
Que has dejado de cortarte
las uñas, para hacerlo
con tu garganta.
Que te duele que ya
no haya quien te cure
las heridas.
Que dejaste de luchar
hace mucho tiempo.
Pero yo te he visto
ser la flor que mueve
al viento en medio
de tanta aguja.
Te he visto ser.
crecer,
y mandar a la mierda
todo aquello que alguna vez te
arranco la sonrisa.
Te ha tocado sufrir
en bocas que no son tuyas.
Ahora,
me toca sufrir por ti.