Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
La libertad de mi imaginación;
el fuego de los ojos,
algo que tiene en la vieja piel.
Soy mucho más vivo que mis poemas,
se puede deslumbrar el segundo de la vida.
Y el rito más estricto de todas mis iras,
arrojado en las puertas esperando el beso,
y me sentencias a no tocar tu labio,
condenado a la invisible resonancia del corazón
descorazonado.
Ser mil veces,
no ser aspirante a héroe,
un humilde coraje oculto de las manos,
y amarte como un sonido lejano de santidad.
De honduras petrificadas,
un genuino santo atado a tu árbol.
Un amor mágico,
siempre tengo un poema de amor
en el bolsillo para ti...
el fuego de los ojos,
algo que tiene en la vieja piel.
Soy mucho más vivo que mis poemas,
se puede deslumbrar el segundo de la vida.
Y el rito más estricto de todas mis iras,
arrojado en las puertas esperando el beso,
y me sentencias a no tocar tu labio,
condenado a la invisible resonancia del corazón
descorazonado.
Ser mil veces,
no ser aspirante a héroe,
un humilde coraje oculto de las manos,
y amarte como un sonido lejano de santidad.
De honduras petrificadas,
un genuino santo atado a tu árbol.
Un amor mágico,
siempre tengo un poema de amor
en el bolsillo para ti...
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