Cada día que pasa me sorprende la vida
permitiendo a mis ojos que te puedan mirar,
susurrando mis noches a la espalda de tiempo
las consignas fugaces de cada despertar.
Cada noche Morfeo me diluye en su seno
acunando conmigo la penumbras de ayer,
y me besa la frente como un enamorado
esperando el momento de hacer amanecer.
Y me invade infinito el misterio poluto
de las alegorías que en el atardecer,
como las hojas secas caminan sobre el viento
cantando esas canciones que siempre han de volver.
permitiendo a mis ojos que te puedan mirar,
susurrando mis noches a la espalda de tiempo
las consignas fugaces de cada despertar.
Cada noche Morfeo me diluye en su seno
acunando conmigo la penumbras de ayer,
y me besa la frente como un enamorado
esperando el momento de hacer amanecer.
Y me invade infinito el misterio poluto
de las alegorías que en el atardecer,
como las hojas secas caminan sobre el viento
cantando esas canciones que siempre han de volver.