Yolena Sanfernan
Poeta fiel al portal
ME SORPRENDIO LA VIDA Y LA MUERTE
Continuación (2)
Nunca le otorgué mas valor a lo material que a lo espiritual.
Mis metas siempre han sido el ser feliz y hacer feliz a los demás, y siempre luchar por apreciar la belleza de la vida y la felicidad.
Hace tantos años ya
Tras la muerte de mamá, a quien siempre echaré de menos, a la que recuerdo continuamente y donde hablo con ella en mis silencios. El no poder escucharla, y no poder abrazarla, es algo que no superaré con el tiempo.
Bien, el caso es que a medio día, de esos "Inocentes me dirigía a tomar un aperitivo con parte de los hermanos.
Mi hijo se fue con sus primos a casa de sus tíos.
Al llegar al bar, estaba muy atorado de gente, de humo y ruido, pero me senté a revisar una factura, que mi hermano me mostraba y que estaba reclamando.
De súbito se me cerró la conexión con la vida, sujeté las gafas que llevaba puestas, y de ahí a la oscuridad, soledad y misterio. Aquí sentí un abrazo de la muerte, con dulzura y sin miedos. Solo guardo ese recuerdo.
Perdí el conocimiento, pero volví a abrir los ojos, me ví rodeada de personas que no conocía, y les dije: -me falta el aire-.
Tengo intervalos de recuerdos, que iban y venían, donde creía que se había parado el tiempo, yo veía luz brillante y veía el color negro, sentía frío el frío del hielo. Sentía que se me cortaba la conexión con la vida, notaba que el cuerpo se me iba desconectando, comenzando por mi brazo derecho.
Aquí perdí el recuerdo con la realidad, con la vida y con los sueños.
Yo ya no existía, no estaba allí, allí solo estaba mi cuerpo. Según me dijeron, de vez en cuando hablaba y tenía los ojos abiertos.
Pero . Yo sentía las manos de mi madre, acariciando las mías. Creo que se quedó conmigo hasta que, ella misma me despertó del letargo en el que me encontraba sumida, creo que mi madre fué quien me ayudó a reencontrarme de cara a cara con la vida.
Aunque aquellos que me rodearon, aquellos, mis hermanos, amigos y familias, no pudieron ni podrán entender ese punto oscuro y vacío que ya no estaba en mis manos. Solo por el hecho de que yo contestase a sus preguntas, pensaban que mi cerebro recibía datos; pero lo que pasaba es que mis respuestas no tenían ningún sentido, confundia unas gafas con unos zapatos, o un reloj con un plato...
Sentí que los que me rodearon llegaron a pensar que mi cabeza estaba ida, puesto que aún cuando estaba viva, pensaron que yo estaba loca perdida, con lo cuál en aquellos momentos, pensarían que era lo más normal del mundo lo que me sucedía.
CONTINUARA
Yolena Sanfernan
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