Yolena Sanfernan
Poeta fiel al portal
ME SORPRENDIO LA VIDA Y LA MUERTE
Continuación (3)
Mi cerebro trataba de ordenar los hechos de mi vida, para devolverme a la propia realidad, para saborearla y con toda la calma de este mundo vivirla pasito a pasito, sin ninguna prisa. Debía aprender a caminar, también quería escribir pero no coordinaba las palabras con el sentido y las ideas, mis manos y mis pensamientos no se correspondían.
Siendo una persona fuerte y decidida, podía soportar el dolor, la impaciencia, la burla, el deambular en las noches y en el día, pero debía empezar a saber como agarrarme a la vida.
Mi cuerpo soportó más de ocho horas en un quirófano. Tantos cortes y tanta calma, con tanta sangre derramada, tanto ruido y tanto hueso, y sobre todo la masa gris, esa masa. El centro de nuestro control, ese era el que estaba dañado, el cerebro, ese ordenador casi perfecto no funcionaba, estaba averíado.
Tras un exhaustivo control y pruebas, decidieron que entraría en quirófano a las nueve de la mañana del día siguiente. Así debió ser, puesto que de ahí, no tengo ningún recuerdo.
Hubo un final de año, donde yo no estaba, y comenzó otro sin que pudiera tocarlo, sentirlo ni verlo, no podía palpar la vida, ni tampoco vivir soñando. Estaba abrazada a la muerte con las manos cogidas suavemente, y charlando con un amigo (que ya no vivía) y que estaba sentado en mi cama, comiendo un bocadillo de jamón serrano, estaba celebrando ese fin de año conmigo, comiendo jamón y en mi cama sentado.
Me contaron que siete neurocirujanos, me intervinieron durante más de ocho horas, utilizando todo tipo de herramientas, cortantes, taladros y sierras (en vez de un hospital, parecía una fábrica de maderas).
Nuestro cráneo, es duro y tuvieron que cortar un buen trozo, para poder desplazar el centro de control de mi cuerpo, el llamado cerebro, y así poder clipar dos de sus venas, que se habían reventado. -Ahora me falta un trozo de “chalota”-, curioso nombre, pero es técnica para denominar al cráneo. Lo que sucedía, era que todo su interior estaba lleno de sangre, que se derramada con suavidad y constantemente por esas venas. Era como un vaso gigante, derramando su agua siempre constante.
El equipo quirúrgico pensó que:
- Será una vena rota, pero una vez clipada la de arriba.. Notaron que seguía sangrando por otra parte, sobre la nuca (creo). Espera veamos al fondo, pongamos otro tubo de extracción en el lateral, y así saldrá la sangre que invade todo el espacio del craneo-, bien, mira, aquí abajo está, otra que se ha roto, habrá que cliparla también, y así quedará todo en riego-
-Ahora coseremos, graparemos y esperaremos su respuesta, para ver su reacción y su estado-
-Tendremos que realizarle otro tac y scanner cogiendo la femoral, y……. -
-Lo sé porque me lo han contado-
Esta intervención recibe el nombre de afección de Aneurisma Cerebral.
¡Yo que se lo que hicieron! Solo pienso y siento que hicieron lo que debieron, sobre todo por que en esa situación, yo no pondría pegas, no me quejaría y… aguantaría? Eso fue lo que hice. No solo aguantaría, sino que aguanto y aguantaré, aún me queda vida, todavía no me iré.
Tras casi nueve largas horas, salieron de quirófano y fueron a comunicarles a la familia como había salido todo. Se acercó a ellos uno de los neurocirujanos y les dijo:
-Señores familiares de la Sra. Lena? Está todo controlado, ha salido todo bien y esperamos que su recuperación sea buena, en concordancia al gravísimo estado en el que se encontraba, y en el que ahora mismo aún se encuentra-
-Ahora todo irá poco a poco, donde veremos sus reacciones, esperemos sean buenas- -Normalmente deberán pasar un par de años hasta que recobre el control del cerebro y de su cuerpo, y entonces, aunque con limitaciones pueda vivir su vida, controlando el cerebro-
-Veremos cuando despierta-
Continuará…
Yolena Sanfernan
 
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