Yolena Sanfernan
Poeta fiel al portal
ME SORPRENDIO LA VIDA Y LA MUERTE
Un día, señalado como de los Santos Inocentes, pasaba de la vida a la muerte, una gran inocentada no esperada, donde dejando la vida abrazaba la muerte….
Sería que el destino me confundió con un de los “santos” de ese día? Pero... me quedé como inocente, donde yo moría.
Sucedía así de repente, sin avisarme, sin saber que venían a buscarme, tal vez alguien de la otra vida. Pero se encontraron con la inocentada que ellos querían gastarme ó que me gastaba la vida misma. Sorprendió a mi hijo, a mis hermanos, y a mi misma, nos sorprendió a todos la muerte y la vida, viendo que una persona luchadora y defensora de la misma vida, se iba, se moría, no existía, ya no era ella misma.
Pero no pasó nada más que lo que pasó. Ser y dejar de ser para volver aprender, para vivir otra vida y vivir otro ser. Vivir para dejar de ser aquello que fui, aquello que corrí y aquello que anduve y anduve. Para ser mi propio ser. Todo lo perdido en la memoria, vuelve de vez en cuando a mí, y creo que solo es para hacerme ver aquello que hice y no volveré a repetir, tal vez tendría que ser así.
De todo se aprende, de todo debemos aprender. Pasé en un instante de la vida a la muerte, y en ella sola y perdida, en la muerte también se aprende. Llevo como lema en mi vida: -La muerte nos da una vida de ventaja- Aprovéchala, aprovecha la vida y no le hagas de menos a la muerte.
No soy un ser sobrenatural, pero me encuentro en otra dimensión de la que normalmente vivía, y tal vez por eso no me puedan entender. Ando sola, pero no perdida en la vida, es ahora que me encuentro con mi propio ser, y muchas veces me digo: ¿eres un bicho raro? ¿Quién coño eres?
Nací siendo “rabo de lagartija” y “perro verde” creo que así moriré. Pero no se puede cambiar aquello que cuando naces llevas contigo, aunque muchos no lo acepten. Pero mamá y papá, lo aceptaron siempre, aunque no les gustase por ser tan diferente, siempre les encantó mi facilidad con la gente, siempre les sorprendió mi forma de defenderme.
Para ellos fui una puerta abierta, un mundo sin fronteras y sin intereses. Para mis padres fui una “cabra loca” que no tiene miedos ni dudas, que toma la salida a su mundo por un campo diferente. De una forma libre, sin tener necesidad alguna de hacer daño ni a los animales, ni a las plantas, ni a la gente.
Para ellos fui una pionera, en aquellos tiempos de la época, fui una rebelde. Pero esa rebeldía tal vez tuviese un sentido, y ese era: la propia vida.
Siento y noto que mis padres me ven, siento que me guardan y que estén donde estén me quieren. Ellos prestan más atención por mí aunque no estén a mi lado, ellos ya no están, ellos están… muy lejos ya. Lo se, lo siento dentro de mi ser, y eso no todo el mundo es capaz de entender, pero es así como yo lo siento dentro de mi corazón, dentro de mi alma, muy dentro mi. Se me aparecen con cariño y ternura, y dejando caer una lágrima que moja y refresca mi cara, una gota de sentimiento, una gota que me sale del alma.
Entiendo que cometo muchos errores, entiendo que no soy perfecta, que de ser así, ya debería estar muerta. La perfección es ser dios, ser infinito y omnipotente, y ese ser no soy yo, que aún vivo y estoy latente. Además me queda mucha lucha que terminar, mucha escritura que extender por el mundo, para dejar un poquito de aquello que voy creando, para compartirlo con mucha gente.
Tal vez en esos momentos aprendí lo que es perder la vida, y cuando volví a recobrarla me di cuenta el valor que tiene.
Algún que otro día continuaré con todo aquello que me sucedió, de repente y donde se me fue la vida y abrazaba a la muerte.
Yolena Sanfernan
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