Me voy a una parte de ti desconocida,
tan lejos de todo que casi te toco.
Es la libertad de tenerte enfrente,
la vida en tus ojos de marte,
el camino de tus labios de desierto.
Me voy a una gruta perdida entre el abrojo,
tan cerca que huelo tu perfume de hiedra,
tan lejos que pierdo tu aroma de hielo.
Te tengo que tener pequeña para que quepas en mi corazón.
Tan dentro que casi no quepo en mi cuerpo,
tan interno que quema la distancia
y se queda para siempre en el centro.
Última edición: