Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Amor, no pieses en eso.
Tus ojos son dos tigres que se vienen hacia mí.
Es el vendaval de verdad,
que asola mis costas.
Estoy perdido, en tus olas de verbos trasnochaos.
Y mi s palabras son una llovizna, frente
a tus gotas gruesas.
¿Cómo?
Como me miras de tu diván distante,
como me juzgas de tu solar ,
como reinas en tus ojos cansados,
de esperar.
Yo viajo a tus noches como si fueran,
carnaval.
Yo me disfrazo de mozo, para tu fiesta
carnal.
Y vienes con la noche , amándome,
con una razón en tu alama,
con la misma que me dices ,
que no exige en la mañana.
Con el último trago matutino
en tu boca,...
traspasado, como si no nos quedara nada,
y vienes por la noche….
Amándome
Reflejando tus ojos en mi alma...
Reflejando tus ojos en mi alma...
hasta el atardecer, donde
se caen los vientos,
de nuestros intentos.
A tus pesares , todos mis lamentos.
Donde amo a esta mujer clara,
que no es poco,
que no es poco,
aquí mueren todos tus muertos,
en nuestra felicidad,
dando pasos
en nuestra felicidad,
dando pasos
dando besos, dando tus miradas,
llenas de lágrimas, a la distancia,
dando tus, ¡si¡, en rojo carmesí,
ese que me saque de la boca
dando tus, ¡si¡, en rojo carmesí,
ese que me saque de la boca
al delinquir , ese¡ si ¡,
eterno de tu boca, ese
pleno boreal.
Ese que la tarde sabe , como si cayera el sol,
ese que el alba autoriza, cual otro que el roció,
cual otro que el alba cabalgando en tu cuello,
A tus besos
Alma mía.
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