DARIO ALVAREZ
Poeta asiduo al portal
Mea Culpa
Y yo que me creí tan diferente,
libre de las trampas de los hombres,
ajeno a sus prácticas villanas,
casi digno de salvarme del reproche
del implacable juez que va conmigo
-mi conciencia-,
del veredicto del juez universal
-mi Creador-.
Debe ser que me mintió la almohada
al flotarlo en plumón mi subconsciente;
debe ser que me engañó el espejo
que mostrándome sólo la sonrisa
me hizo creer que no hay dolor,
que todo es bueno.
Pero hoy que despierto del letargo,
reconozco lo hecho y me confieso
haber embarrado mis entrañas
con silencios letales, con sofismas,
haber sido infiel a mis creencias
con disimulos, desidia y fruslerías.
Dije amar a la tierra, mas la fuerza
pertinaz de mi omisión un día
derribó sin pesar los eucaliptos
y aplastó las hormigas muchas veces
sin cederles derecho a su defensa.
Por cemento permuté la hierba,
con acíbar inundé la mar,
el cielo perforé con dardos,
pulverizantes y smok.
Dije amar al prójimo y mi soberbia
como un sátiro irrumpió en mi afán,
destruyó los puentes que une al mundo
con la vida, con la paz, con el perdón.
Confieso que un abrazo a mis raíces
he negado con excusas de papel,
está lejos, no hay tiempo, no hay dinero,
y a mis vástagos a minutos reducido
mi presencia en la casa, en sus haceres.
Yo que me creí tan bueno
ahora cuantifico mi egoísmo
es tanto, es tanto, es infinito,
… son cuentas impagables.
AUTOR: DARIO ALVAREZ
PAÍS DE ORIGEN: ECUADOR
Última edición: