Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Puedo fundamentar esta realidad,
pero se desmoronan los cimientos
que me habitan .
Son tan frágiles los vestigios
que reservo tu sustancia
en una migaja de tiempo.
Esa voz que divulgan las ruedas,
el grito del caucho endiñando el asfalto;
la procesión de pasos alfombrando
potestad sobre las veredas,
atruenan la brújula desorientando
pensamientos.
En la odiosa desavenencia con este día
se han desparramado todas las piezas
y tengo tantas ramas en mis dedos
que no puedo separar tu semilla de
esta tierra.
Yo quería conservarte entera,
que tu embrión no se profane lejos
de esta sangre que me nutre,
reencarnar la piel y ser el tegumento
que te proteja hasta la siembra.
En confesión…te amaba.
Pude enlomar nuestra historia,
colar el espíritu incansable de las sombras,
la trasparencia de la inocencia,
para pegar tantas páginas sueltas,
en cambio,
proyecte sueños empolvados
que hicieron cosquillas al viento,
y dije palabras que sin corral se escaparon
en la llanura, sin esfuezo.
Quedaron gélidos poemas, henchidos
de tinta, acopiados como zafra sin fechas
develando el muro de una inútil cosecha.
pero se desmoronan los cimientos
que me habitan .
Son tan frágiles los vestigios
que reservo tu sustancia
en una migaja de tiempo.
Esa voz que divulgan las ruedas,
el grito del caucho endiñando el asfalto;
la procesión de pasos alfombrando
potestad sobre las veredas,
atruenan la brújula desorientando
pensamientos.
En la odiosa desavenencia con este día
se han desparramado todas las piezas
y tengo tantas ramas en mis dedos
que no puedo separar tu semilla de
esta tierra.
Yo quería conservarte entera,
que tu embrión no se profane lejos
de esta sangre que me nutre,
reencarnar la piel y ser el tegumento
que te proteja hasta la siembra.
En confesión…te amaba.
Pude enlomar nuestra historia,
colar el espíritu incansable de las sombras,
la trasparencia de la inocencia,
para pegar tantas páginas sueltas,
en cambio,
proyecte sueños empolvados
que hicieron cosquillas al viento,
y dije palabras que sin corral se escaparon
en la llanura, sin esfuezo.
Quedaron gélidos poemas, henchidos
de tinta, acopiados como zafra sin fechas
develando el muro de una inútil cosecha.
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