IVAN CARRASCO AKIYAMA
Poeta recién llegado
Poema costumbrista, de la ciudad del oriente de Bolivia (Santa Cruz de la Sierra), con hemistiquios en 6ª silaba y en cuartetas dodecasílabos, con rima consonante.
Amaneció septiembre, cruenta batalla,
despertó un valiente, temido destino.
fue voz de continente, vital muralla.
Chaqueó su libertad de temple angelino,
Guardó su trasao y vestido de blanco.
respiró surazo, mordió del sereno.
La muerte era lenta, de paciente flanco.
para un pueblo alegre, feliz, muy ameno.
Mi vida es ardiente, ritmo y taquirari
pasado, presente, verdad y creencia.
Soy arrofaldao, valiente gran tari.
En un atajao, sufre la inconsciencia
La fe, será siembra, semilla del fuerte,
que viene del pueblo, vital, orgulloso.
Es Chaicita vivaz, que vence a la muerte
y fluye del alba, como gran coloso.
Su tapeque reza, natural certeza,
para seguir vivo, como jornalero.
Un símbolo fuerte, virginal belleza.
Inspirado acento, voz de carretero,
Al fin cruzó el verde, paisaje brillante,
Las viejas casonas, en grandes altares,
costumbres y clima, válido diamante,
tapiosies del alba, luces de palmares.
¡Amigos! son todos, mi pueblo reunido,
soy de los bajíos, del chillchi arrumaco.
llevo un gran sombrero, del sao aguerrido.
Viejo rumbeador, del mangal bellaco.
Traigo las caricias, del motacú amado
en pauro de amor, como las tibias mieles.
Santa Cruz mi fuerza, lugar destacado
De ángeles es tierra, sol luna y pinceles.
De pecho inspirado, de sangre caliente,
tradición del monte, soy camba lacero.
y el surco del viento, su coeficiente.
Jenecheru ardiente, mocete sillero.
Horneao blanco, para los amigos,
de manos morenas, en tiempos de gloria.
Hoy sin elementos, quedan los testigos
Soy como gran sauce, llorando historia...
Mi juventud brilla, florece sincera
fugaz chillchi clama, pide una verdad.
Jane de esperanza, voz de cascabel.
que pide al planeta la serenidad.
Los hijos del pueblo, fue en dolor forjado
su voz fue ignorada, senil fue la infancia.
olvidada suerte ,pobre hombre así aislado.
Tari vacio de miel, cuchitril vetado.
Un día en septiembre, la fe fue bandera,
de la madre selva, surgió el palo santo.
su música alegre, vistió primavera.
Pintando la hierba, forjando dulce canto.
El guajojó triste, con ternura de hombre,
trinó de las sombras, y fue así abundante.
Beso apasionado, misterio sin nombre.
siembra de ideales, vital caminante.
El fruto del bosque, cruceño maduro,
corazón sincero, con luz de historia.
La voz elevada, que marca futuro
Vital y elocuente, semilla de gloria.
Ese fue el destino, del aire caliente,
que en la piel dejaba, la selva marcada.
Héroe sin nombre, del monte durmiente.
Con majao y charque, despierto soñaba.
La medalla de oro, para el ser cruceño,
que lucha y es fuerte, de brazos potentes.
La voz que reclama, con vital empeño
por fuentes de vida, de los continentes.
Emprendió su marcha, como vencedor,
puntal de riquezas, tremendo poema.
Cansado, contento, como el forjador
de origen cunumi, virtud de diademas.
En un jasayé hondo, muy fácil llevaban.
ideales libres, pringados de honor.
los desesperados, tiluchis clamaban,
no más guerras locas, ¡que viva el amor!
despertó un valiente, temido destino.
fue voz de continente, vital muralla.
Chaqueó su libertad de temple angelino,
Guardó su trasao y vestido de blanco.
respiró surazo, mordió del sereno.
La muerte era lenta, de paciente flanco.
para un pueblo alegre, feliz, muy ameno.
Mi vida es ardiente, ritmo y taquirari
pasado, presente, verdad y creencia.
Soy arrofaldao, valiente gran tari.
En un atajao, sufre la inconsciencia
La fe, será siembra, semilla del fuerte,
que viene del pueblo, vital, orgulloso.
Es Chaicita vivaz, que vence a la muerte
y fluye del alba, como gran coloso.
Su tapeque reza, natural certeza,
para seguir vivo, como jornalero.
Un símbolo fuerte, virginal belleza.
Inspirado acento, voz de carretero,
Al fin cruzó el verde, paisaje brillante,
Las viejas casonas, en grandes altares,
costumbres y clima, válido diamante,
tapiosies del alba, luces de palmares.
¡Amigos! son todos, mi pueblo reunido,
soy de los bajíos, del chillchi arrumaco.
llevo un gran sombrero, del sao aguerrido.
Viejo rumbeador, del mangal bellaco.
Traigo las caricias, del motacú amado
en pauro de amor, como las tibias mieles.
Santa Cruz mi fuerza, lugar destacado
De ángeles es tierra, sol luna y pinceles.
De pecho inspirado, de sangre caliente,
tradición del monte, soy camba lacero.
y el surco del viento, su coeficiente.
Jenecheru ardiente, mocete sillero.
Horneao blanco, para los amigos,
de manos morenas, en tiempos de gloria.
Hoy sin elementos, quedan los testigos
Soy como gran sauce, llorando historia...
Mi juventud brilla, florece sincera
fugaz chillchi clama, pide una verdad.
Jane de esperanza, voz de cascabel.
que pide al planeta la serenidad.
Los hijos del pueblo, fue en dolor forjado
su voz fue ignorada, senil fue la infancia.
olvidada suerte ,pobre hombre así aislado.
Tari vacio de miel, cuchitril vetado.
Un día en septiembre, la fe fue bandera,
de la madre selva, surgió el palo santo.
su música alegre, vistió primavera.
Pintando la hierba, forjando dulce canto.
El guajojó triste, con ternura de hombre,
trinó de las sombras, y fue así abundante.
Beso apasionado, misterio sin nombre.
siembra de ideales, vital caminante.
El fruto del bosque, cruceño maduro,
corazón sincero, con luz de historia.
La voz elevada, que marca futuro
Vital y elocuente, semilla de gloria.
Ese fue el destino, del aire caliente,
que en la piel dejaba, la selva marcada.
Héroe sin nombre, del monte durmiente.
Con majao y charque, despierto soñaba.
La medalla de oro, para el ser cruceño,
que lucha y es fuerte, de brazos potentes.
La voz que reclama, con vital empeño
por fuentes de vida, de los continentes.
Emprendió su marcha, como vencedor,
puntal de riquezas, tremendo poema.
Cansado, contento, como el forjador
de origen cunumi, virtud de diademas.
En un jasayé hondo, muy fácil llevaban.
ideales libres, pringados de honor.
los desesperados, tiluchis clamaban,
no más guerras locas, ¡que viva el amor!