marquelo
Negrito villero
Tómame
que el agua dejó a la sangre entregada en la arena
y los versos se alejan porque ya no respiran la promesa
de encadenarte en la rama más alerta de los búhos.
Tal como ahora, el cuerpo permanece inexorable en la frente alta
de los ríos,
cuando el despertar es una espuma que lava el torrente farragoso de tu angustia
y la vida se estruje y se tiende en la parte más cabezona del tornado
y nos sentamos, como dos ranas tratando de atrapar todo el sonido que cae desde las nubes
y, a veces, nos encharcamos con todas las hojas del otoño.
Tómame
del lado del cuello porque tengo una interrogante que sangra que aúlla en las noches
cuando todo se rompe y nada se respira y todo fluye para abajo, entrerrándose,
como una sombra tramposa
que pare piedras que exuda el canto carroñoso de las hienas.
Ahora encontramos un delirio maduro por caer y bendecimos las manos
con el salto alegre de la lluvia y esperamos que alguna espina hinque
el mensaje secreto de algún astro.
que el agua dejó a la sangre entregada en la arena
y los versos se alejan porque ya no respiran la promesa
de encadenarte en la rama más alerta de los búhos.
Tal como ahora, el cuerpo permanece inexorable en la frente alta
de los ríos,
cuando el despertar es una espuma que lava el torrente farragoso de tu angustia
y la vida se estruje y se tiende en la parte más cabezona del tornado
y nos sentamos, como dos ranas tratando de atrapar todo el sonido que cae desde las nubes
y, a veces, nos encharcamos con todas las hojas del otoño.
Tómame
del lado del cuello porque tengo una interrogante que sangra que aúlla en las noches
cuando todo se rompe y nada se respira y todo fluye para abajo, entrerrándose,
como una sombra tramposa
que pare piedras que exuda el canto carroñoso de las hienas.
Ahora encontramos un delirio maduro por caer y bendecimos las manos
con el salto alegre de la lluvia y esperamos que alguna espina hinque
el mensaje secreto de algún astro.