​Meditaciones
Una tarde de flecos disfrazada,
espejo esmeraldino de un amor
intenso de caricias y fragancias
que evocan en mis sueños
las imágenes, tan nítidas, sinceras e inocentes
de un tierno adolescente que suspira.
Y siento ya marchita mi frescura,
antaño vigorosa e insultante,
que ahora lentamente languidece
en hondos pensamientos de nostalgia.
La prístina conciencia de mi alma
con tímidos ardores se arrebola
pintando acuarelas que se funden
en mares generosos de
algas, y de peces, y corales...
¡Es sólo la conciencia del destino!
... un destino que sigue tus pasos
en busca de tus besos.
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Churrete