Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo un pack de amargura y desconsuelo,
una cama de soledad enferma,
el alma malherida y un destierro
en el frío invernal de la tristeza.
Malvivo mientras los segundos pasan
como lo hace el paisaje por los trenes,
en mi esencia rebelde hay telarañas,
ya no bastan tus panes y mis peces.
Melancolía es un bar de carretera
donde acabo borracho cada noche,
un peldaño quebrado en mi escalera,
el tachado indolente de tu nombre.
El silencio de aquellos que nos dejan
es la muda amenaza de la muerte,
que parece marchar pero se queda,
que no descansa nunca y vive siempre.
Hoy derrama la pena por mis ojos,
hoy se cala el papel de viejas aguas.
El tiempo nada es, ni cura todo;
mañana será hoy, y ayer, no hay pausa.
una cama de soledad enferma,
el alma malherida y un destierro
en el frío invernal de la tristeza.
Malvivo mientras los segundos pasan
como lo hace el paisaje por los trenes,
en mi esencia rebelde hay telarañas,
ya no bastan tus panes y mis peces.
Melancolía es un bar de carretera
donde acabo borracho cada noche,
un peldaño quebrado en mi escalera,
el tachado indolente de tu nombre.
El silencio de aquellos que nos dejan
es la muda amenaza de la muerte,
que parece marchar pero se queda,
que no descansa nunca y vive siempre.
Hoy derrama la pena por mis ojos,
hoy se cala el papel de viejas aguas.
El tiempo nada es, ni cura todo;
mañana será hoy, y ayer, no hay pausa.
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