El ocre de la pared
llora de luz.
Calla el ruido
respetando la tarde sagrada del domingo.
Sus horas mueren
junto a la claridad.
Los sueños duermen
casi melancólicos
en el sofá de la sala
con el ruido absurdo
de un televisor
que me acompaña
a falta de perrillo callejero.
es el tiempo que acecha al lunes
junto a las sombras
de la noche que esta próxima
a la desazón.
Me dejo absorber por un libro
que me aísla de la realidad,
metiéndome en otra
mas triste quizás,
pero ajena,
que me hace sentir dentro de mi casa
como en una burbuja
cálida y amable.
Se torna ahora
la noche en abrazo
de quien te quiere
y se disfraza
de placer efímero,
en letargo pacifico
de quien después de amar,
ama despacio,
con el ritmo de otro latido.
llora de luz.
Calla el ruido
respetando la tarde sagrada del domingo.
Sus horas mueren
junto a la claridad.
Los sueños duermen
casi melancólicos
en el sofá de la sala
con el ruido absurdo
de un televisor
que me acompaña
a falta de perrillo callejero.
es el tiempo que acecha al lunes
junto a las sombras
de la noche que esta próxima
a la desazón.
Me dejo absorber por un libro
que me aísla de la realidad,
metiéndome en otra
mas triste quizás,
pero ajena,
que me hace sentir dentro de mi casa
como en una burbuja
cálida y amable.
Se torna ahora
la noche en abrazo
de quien te quiere
y se disfraza
de placer efímero,
en letargo pacifico
de quien después de amar,
ama despacio,
con el ritmo de otro latido.