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Melancólicos 12 : El sentimiento de la soledad

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


El sentimiento de soledad es más profundo que el propio hecho.
He olvidado tus huellas, ya no están en mi ventana,
ni en el alféizar; se han ido a vivir al paraíso del sueño,
son melodías inacabadas, cuervo negro que no pica.

Soy velero en un mar de espinas, ocultando mis penas,
mis manos derraman sangre, cada verso, cada letra
que escribo, es un pétalo de rosa enviado con el viento
una carta que nunca llega a su destino, un árbol carcomido.

Eres cigarra sin alas, agitando unas velas derruidas,
tu mirada ya no brilla, está opaca, como la niebla
cuando circula por los muelles, y no se divisan los barcos,
entonces, vuelvo a tomar mis vacíos para llenarlos de aliento, de vida.

Eres un monte que canta sus versos al viento,
una pena desgarrada, un susurro hiriente en la brisa,
un amor que arde convirtiéndose en cenizas,
pesadillas en la noche oscura de las almas perdidas.

Eres oscuridad sin sol ni vida, un trozo de madera
a la deriva, una copa de vino con éter, un atardecer
del crepúsculo, una roca curtida del viento que intento
soltar de mi mente, en este mundo de soledades, muerto.
 


El sentimiento de soledad es más profundo que el propio hecho.
He olvidado tus huellas, ya no están en mi ventana,
ni en el alféizar; se han ido a vivir al paraíso del sueño,
son melodías inacabadas, cuervo negro que no pica.

Soy velero en un mar de espinas, ocultando mis penas,
mis manos derraman sangre, cada verso, cada letra
que escribo, es un pétalo de rosa enviado con el viento
una carta que nunca llega a su destino, un árbol carcomido.

Eres cigarra sin alas, agitando unas velas derruidas,
tu mirada ya no brilla, está opaca, como la niebla
cuando circula por los muelles, y no se divisan los barcos,
entonces, vuelvo a tomar mis vacíos para llenarlos de aliento, de vida.

Eres un monte que canta sus versos al viento,
una pena desgarrada, un susurro hiriente en la brisa,
un amor que arde convirtiéndose en cenizas,
pesadillas en la noche oscura de las almas perdidas.

Eres oscuridad sin sol ni vida, un trozo de madera
a la deriva, una copa de vino con éter, un atardecer
del crepúsculo, una roca curtida del viento que intento
soltar de mi mente, en este mundo de soledades, muerto.

Triste la soledad.
Pero de ella salen líneas esplendidas como estas

Un abrazo fuerte.
 
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