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Melancólicos 20 : Cuando regreses no habrá balcones

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Cuando regreses no habrá balcones
ni flores, nada del pasado;
en el portal, las flores se murieron
y el jilguero ya no canta enmudeció del silencio.

Los árboles ya no florecen son vivienda
de la carcoma y las termitas; y el fruto
huyó en desbandada de melancolía.

El viejo corral de piedra, hoy vivienda del musgo
cascabel de la tristeza, orgía de lo inhumano,
fiesta de almas en la tristeza de la esperanza.

Hasta mis pupilas se marchan
cuando aparezco con el alma rota
y las lágrimas heladas.

Esas risas acompasadas se volvieron soledad
y las voces llamando para comer,
hoy están calcinadas, hibernadas
en el jardín del Edén, descansando,
un eco sordo dejaron en el viejo portal solitario.

Esas promesas que hiciste a los dioses
y a las vírgenes se perdieron en el bosque
de los deseos, se compenetran
con la voz del silencio, en un triste
nicho habitado por anélidos y nemátodos.

Cuando regreses todo será diferente
incluso mi sonrisa, ya decadente.
 
Última edición:
Esas promesas que hiciste a los dioses
y a las vírgenes se perdieron en el bosque
de los deseos, se compenetran
con la voz del silencio, en un triste
nicho habitado por anélidos y nemátodos.

Cuando regreses todo será diferente
incluso mi sonrisa, ya decadente.


Que puedo decir de estas últimas líneas.
Soberbio, José Valverde Yuste.
Impresionante.

Un abrazo fuerte.
 
Esas promesas que hiciste a los dioses
y a las vírgenes se perdieron en el bosque
de los deseos, se compenetran
con la voz del silencio, en un triste
nicho habitado por anélidos y nemátodos.

Cuando regreses todo será diferente
incluso mi sonrisa, ya decadente.


Que puedo decir de estas últimas líneas.
Soberbio, José Valverde Yuste.
Impresionante.

Un abrazo fuerte.
Gracias Alde. Un abrazo con la pluma del alma
 


Cuando regreses no habrá balcones
ni flores, nada del pasado;
en el portal, las flores se murieron
y el jilguero ya no canta enmudeció del silencio.

Los árboles ya no florecen son vivienda
de la carcoma y las termitas; y el fruto
huyó en desbandada de melancolía.

El viejo corral de piedra, hoy vivienda del musgo
cascabel de la tristeza, orgía de lo inhumano,
fiesta de almas en la tristeza de la esperanza.

Hasta mis pupilas se marchan
cuando aparezco con el alma rota
y las lágrimas heladas.

Esas risas acompasadas se volvieron soledad
y las voces llamando para comer,
hoy están calcinadas, hibernadas
en el jardín del Edén, descansando,
un eco sordo dejaron en el viejo portal solitario.

Esas promesas que hiciste a los dioses
y a las vírgenes se perdieron en el bosque
de los deseos, se compenetran
con la voz del silencio, en un triste
nicho habitado por anélidos y nemátodos.

Cuando regreses todo será diferente
incluso mi sonrisa, ya decadente.
Se palpa la vehemente melancolía que habita en tus letras amigo José, sensibles y bellos estos emotivos versos que nos comparte tu generosa y bella inspiración. Encantada de pasar y de dejarte mi sencilla huella querido poeta.....muááácksssss
 


Cuando regreses no habrá balcones
ni flores, nada del pasado;
en el portal, las flores se murieron
y el jilguero ya no canta enmudeció del silencio.

Los árboles ya no florecen son vivienda
de la carcoma y las termitas; y el fruto
huyó en desbandada de melancolía.

El viejo corral de piedra, hoy vivienda del musgo
cascabel de la tristeza, orgía de lo inhumano,
fiesta de almas en la tristeza de la esperanza.

Hasta mis pupilas se marchan
cuando aparezco con el alma rota
y las lágrimas heladas.

Esas risas acompasadas se volvieron soledad
y las voces llamando para comer,
hoy están calcinadas, hibernadas
en el jardín del Edén, descansando,
un eco sordo dejaron en el viejo portal solitario.

Esas promesas que hiciste a los dioses
y a las vírgenes se perdieron en el bosque
de los deseos, se compenetran
con la voz del silencio, en un triste
nicho habitado por anélidos y nemátodos.

Cuando regreses todo será diferente
incluso mi sonrisa, ya decadente.
por por casualidad a coincidimos con temas de llamado urgente al amor ,grato pasar por tus letras cargadas de profundos sentimientos de nostalgia,un deseo de un buen fin de semana para Ud. Poeta José V.Y
 


Cuando regreses no habrá balcones
ni flores, nada del pasado;
en el portal, las flores se murieron
y el jilguero ya no canta enmudeció del silencio.

Los árboles ya no florecen son vivienda
de la carcoma y las termitas; y el fruto
huyó en desbandada de melancolía.

El viejo corral de piedra, hoy vivienda del musgo
cascabel de la tristeza, orgía de lo inhumano,
fiesta de almas en la tristeza de la esperanza.

Hasta mis pupilas se marchan
cuando aparezco con el alma rota
y las lágrimas heladas.

Esas risas acompasadas se volvieron soledad
y las voces llamando para comer,
hoy están calcinadas, hibernadas
en el jardín del Edén, descansando,
un eco sordo dejaron en el viejo portal solitario.

Esas promesas que hiciste a los dioses
y a las vírgenes se perdieron en el bosque
de los deseos, se compenetran
con la voz del silencio, en un triste
nicho habitado por anélidos y nemátodos.

Cuando regreses todo será diferente
incluso mi sonrisa, ya decadente.
La imagen es la fuente eterna de la poesía.
De ellas se nutre tu excelente y melancólico poema.

Feliz domingo.
 


Cuando regreses no habrá balcones
ni flores, nada del pasado;
en el portal, las flores se murieron
y el jilguero ya no canta enmudeció del silencio.

Los árboles ya no florecen son vivienda
de la carcoma y las termitas; y el fruto
huyó en desbandada de melancolía.

El viejo corral de piedra, hoy vivienda del musgo
cascabel de la tristeza, orgía de lo inhumano,
fiesta de almas en la tristeza de la esperanza.

Hasta mis pupilas se marchan
cuando aparezco con el alma rota
y las lágrimas heladas.

Esas risas acompasadas se volvieron soledad
y las voces llamando para comer,
hoy están calcinadas, hibernadas
en el jardín del Edén, descansando,
un eco sordo dejaron en el viejo portal solitario.

Esas promesas que hiciste a los dioses
y a las vírgenes se perdieron en el bosque
de los deseos, se compenetran
con la voz del silencio, en un triste
nicho habitado por anélidos y nemátodos.

Cuando regreses todo será diferente
incluso mi sonrisa, ya decadente.


Las grandes ausencias modifican los sentimientos.
El amor se construye con la cercanía tangible, con la presencia en todas sus formas.
Tu poema es triste y bello, hace desear que el retorno devuelva al menos algo de lo que el tiempo extravió.
Fue un gusto leerte, José.
Que tengas un domingo feliz,
 
Las grandes ausencias modifican los sentimientos.
El amor se construye con la cercanía tangible, con la presencia en todas sus formas.
Tu poema es triste y bello, hace desear que el retorno devuelva al menos algo de lo que el tiempo extravió.
Fue un gusto leerte, José.
Que tengas un domingo feliz,
Muchas gracias mi estimada Cecilya. Un abrazo con la pluma del alma
 
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