José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si tú te alejas, no sé si las rosas de mi jardín
volverán a brillar, o perecerán con tus cenizas
tu perfume no volverá a despertarme con su fragancia
sólo quedará su indolente dolor en mis sábanas.
Si te marchas, flor de mis ansiedades nocturnas,
quedaré silente, frustrado, buscándote
en mi agonía, y el colibrí no volverá a posarse
en mis pacíficos blancos, como tú ternura mía.
Si te vas con otro sol, otras nubes,
serás fruto que se desprende, maduro,
cuando ya ha absorbido todos los nutrientes
y deja al árbol desguarnecido, se ha ido parte de su vida.
Cuando no estás, soy pez de aguas profundas,
nadando tranquilo aunque haya maremoto en la superficie;
no existe el miedo, se ha desvanecido, como un soldado
abatido en una guerra sin sentido.
Cuando vuelas de mi lado, sólo quedan tristes días
la luna ya no es espejo solo melancolía, los días
opacos y fríos, necesito aprender de nuevo el arte
de la felicidad, las angustias deben ser borradas
de las hojas de mi calendario.
Aunque nunca lo confiese, siempre estarás en mi sangre
en mi devenir del día a día, te veré en el árbol, en la montaña
circularás por el riachuelo de mi alma, porque la dicha
que me diste debe permanecer para siempre guardada.