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Melancólicos 38 : Si tú te vas

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Si tú te alejas, no sé si las rosas de mi jardín
volverán a brillar, o perecerán con tus cenizas
tu perfume no volverá a despertarme con su fragancia
sólo quedará su indolente dolor en mis sábanas.

Si te marchas, flor de mis ansiedades nocturnas,
quedaré silente, frustrado, buscándote
en mi agonía, y el colibrí no volverá a posarse
en mis pacíficos blancos, como tú ternura mía.

Si te vas con otro sol, otras nubes,
serás fruto que se desprende, maduro,
cuando ya ha absorbido todos los nutrientes
y deja al árbol desguarnecido, se ha ido parte de su vida.

Cuando no estás, soy pez de aguas profundas,
nadando tranquilo aunque haya maremoto en la superficie;
no existe el miedo, se ha desvanecido, como un soldado
abatido en una guerra sin sentido.

Cuando vuelas de mi lado, sólo quedan tristes días
la luna ya no es espejo solo melancolía, los días
opacos y fríos, necesito aprender de nuevo el arte
de la felicidad, las angustias deben ser borradas
de las hojas de mi calendario.

Aunque nunca lo confiese, siempre estarás en mi sangre
en mi devenir del día a día, te veré en el árbol, en la montaña
circularás por el riachuelo de mi alma, porque la dicha
que me diste debe permanecer para siempre guardada.
 


Si tú te alejas, no sé si las rosas de mi jardín
volverán a brillar, o perecerán con tus cenizas
tu perfume no volverá a despertarme con su fragancia
sólo quedará su indolente dolor en mis sábanas.

Si te marchas, flor de mis ansiedades nocturnas,
quedaré silente, frustrado, buscándote
en mi agonía, y el colibrí no volverá a posarse
en mis pacíficos blancos, como tú ternura mía.

Si te vas con otro sol, otras nubes,
serás fruto que se desprende, maduro,
cuando ya ha absorbido todos los nutrientes
y deja al árbol desguarnecido, se ha ido parte de su vida.

Cuando no estás, soy pez de aguas profundas,
nadando tranquilo aunque haya maremoto en la superficie;
no existe el miedo, se ha desvanecido, como un soldado
abatido en una guerra sin sentido.

Cuando vuelas de mi lado, sólo quedan tristes días
la luna ya no es espejo solo melancolía, los días
opacos y fríos, necesito aprender de nuevo el arte
de la felicidad, las angustias deben ser borradas
de las hojas de mi calendario.

Aunque nunca lo confiese, siempre estarás en mi sangre
en mi devenir del día a día, te veré en el árbol, en la montaña
circularás por el riachuelo de mi alma, porque la dicha
que me diste debe permanecer para siempre guardada.


Toda despedida se nutre luego de recuerdos. Tu poema selecciona con bellas imágenes esas memorias de amor.
Fue un gusto leerte esta mañana, José.
Un abrazo.
 
Toda despedida se nutre luego de recuerdos. Tu poema selecciona con bellas imágenes esas memorias de amor.
Fue un gusto leerte esta mañana, José.
Un abrazo.
Muchas gracias por tu lectura Cecilya. El amor cuando se va, deja ese vacío que intentamos rellenar con los recuerdos, en este caso hecho poesía. Un placer leer tu comentario. Un abrazo con la pluma del alma
 
Última edición:


Si tú te alejas, no sé si las rosas de mi jardín
volverán a brillar, o perecerán con tus cenizas
tu perfume no volverá a despertarme con su fragancia
sólo quedará su indolente dolor en mis sábanas.

Si te marchas, flor de mis ansiedades nocturnas,
quedaré silente, frustrado, buscándote
en mi agonía, y el colibrí no volverá a posarse
en mis pacíficos blancos, como tú ternura mía.

Si te vas con otro sol, otras nubes,
serás fruto que se desprende, maduro,
cuando ya ha absorbido todos los nutrientes
y deja al árbol desguarnecido, se ha ido parte de su vida.

Cuando no estás, soy pez de aguas profundas,
nadando tranquilo aunque haya maremoto en la superficie;
no existe el miedo, se ha desvanecido, como un soldado
abatido en una guerra sin sentido.

Cuando vuelas de mi lado, sólo quedan tristes días
la luna ya no es espejo solo melancolía, los días
opacos y fríos, necesito aprender de nuevo el arte
de la felicidad, las angustias deben ser borradas
de las hojas de mi calendario.

Aunque nunca lo confiese, siempre estarás en mi sangre
en mi devenir del día a día, te veré en el árbol, en la montaña
circularás por el riachuelo de mi alma, porque la dicha
que me diste debe permanecer para siempre guardada.
Un gran poema nos compertas.

Siempre es un placer dejar mi huella.

Abrazo.
 


Si tú te alejas, no sé si las rosas de mi jardín
volverán a brillar, o perecerán con tus cenizas
tu perfume no volverá a despertarme con su fragancia
sólo quedará su indolente dolor en mis sábanas.

Si te marchas, flor de mis ansiedades nocturnas,
quedaré silente, frustrado, buscándote
en mi agonía, y el colibrí no volverá a posarse
en mis pacíficos blancos, como tú ternura mía.

Si te vas con otro sol, otras nubes,
serás fruto que se desprende, maduro,
cuando ya ha absorbido todos los nutrientes
y deja al árbol desguarnecido, se ha ido parte de su vida.

Cuando no estás, soy pez de aguas profundas,
nadando tranquilo aunque haya maremoto en la superficie;
no existe el miedo, se ha desvanecido, como un soldado
abatido en una guerra sin sentido.

Cuando vuelas de mi lado, sólo quedan tristes días
la luna ya no es espejo solo melancolía, los días
opacos y fríos, necesito aprender de nuevo el arte
de la felicidad, las angustias deben ser borradas
de las hojas de mi calendario.

Aunque nunca lo confiese, siempre estarás en mi sangre
en mi devenir del día a día, te veré en el árbol, en la montaña
circularás por el riachuelo de mi alma, porque la dicha
que me diste debe permanecer para siempre guardada.


A veces estas ausencias nos consumen por dentro sin saber que pasará mañana.
Excelente poema amigo mío. Un abrazo
 


Si tú te alejas, no sé si las rosas de mi jardín
volverán a brillar, o perecerán con tus cenizas
tu perfume no volverá a despertarme con su fragancia
sólo quedará su indolente dolor en mis sábanas.

Si te marchas, flor de mis ansiedades nocturnas,
quedaré silente, frustrado, buscándote
en mi agonía, y el colibrí no volverá a posarse
en mis pacíficos blancos, como tú ternura mía.

Si te vas con otro sol, otras nubes,
serás fruto que se desprende, maduro,
cuando ya ha absorbido todos los nutrientes
y deja al árbol desguarnecido, se ha ido parte de su vida.

Cuando no estás, soy pez de aguas profundas,
nadando tranquilo aunque haya maremoto en la superficie;
no existe el miedo, se ha desvanecido, como un soldado
abatido en una guerra sin sentido.

Cuando vuelas de mi lado, sólo quedan tristes días
la luna ya no es espejo solo melancolía, los días
opacos y fríos, necesito aprender de nuevo el arte
de la felicidad, las angustias deben ser borradas
de las hojas de mi calendario.

Aunque nunca lo confiese, siempre estarás en mi sangre
en mi devenir del día a día, te veré en el árbol, en la montaña
circularás por el riachuelo de mi alma, porque la dicha
que me diste debe permanecer para siempre guardada.
Así es el dolor de cuando ya no está, es muy triste.

Un abrazo fuerte.
 
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