• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Melancólicos 40 : Estación de los recuerdos

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa



Vida de mi ensombrecida alma
hoy, mirándote pensando en el valle
sobre el que comienza mi existencia
tiembla mi humanidad.

Al llegar la estación del recuerdo, muchos
se agolpan en mi mente, el aroma de las flores,
el tibio calor de la tarde,
aquellas largas caminatas en mi adolescencia
hacia donde el día se para.

Recuerdo con nostalgia esos momentos
que no sabes apreciar en la juventud.

La caricia suave y fresca de la brisa
con aroma a limonero, la candidez
de las personas, días duros de trabajo
pero compensados al ver la naturaleza fluyendo
bajo tus pasos,
bajo tu mirada que miraba y no estaba;
estabas en otro lado, imaginando sueños dorados.

Bajo la sombra de aquella zarzamora,
en aquella oquedad, silenciosa, de otro mundo;
refugio de mis pensamientos de adolescente
donde las ideas vuelan, son fantasías, maravillas ocultas de la vida;
evocando aquellos días de verano.

El cantar de los pájaros, las nubes fieles compañeras
de mis caminatas, testigos silenciosos de mis quimeras
secretos de mi nostalgia que me lleva a islas esmeralda,
símbolo de mar en calma.

Ya, tú formas parte de mis recuerdos
eres una esencia en mi vida, una estación
de sueños, una brisa de pradera, un árbol
en la quietud del otoño, una mañana de primavera.

Veo caer las primeras hojas lentamente al suelo,
señal de la llegada del otoño.

Mi cuerpo, ávido, prisionero de tus brazos,
un beso atornillado, un suspiro en la noche,
un amor llevándome a la tierra prometida,
tentación de hechicero.

Tu mirada ardiente es un destello de deseo,
que a mi alma inquieta, deja sin aliento.

Enrojecer la noche hasta que llegue el sueño.
con tus labios carmesí, tentación de hechicera,
provocan en mis sentidos ceguera,
 



Vida de mi ensombrecida alma
hoy, mirándote pensando en el valle
sobre el que comienza mi existencia
tiembla mi humanidad.

Al llegar la estación del recuerdo, muchos
se agolpan en mi mente, el aroma de las flores,
el tibio calor de la tarde,
aquellas largas caminatas en mi adolescencia
hacia donde el día se para.

Recuerdo con nostalgia esos momentos
que no sabes apreciar en la juventud.

La caricia suave y fresca de la brisa
con aroma a limonero, la candidez
de las personas, días duros de trabajo
pero compensados al ver la naturaleza fluyendo
bajo tus pasos,
bajo tu mirada que miraba y no estaba;
estabas en otro lado, imaginando sueños dorados.

Bajo la sombra de aquella zarzamora,
en aquella oquedad, silenciosa, de otro mundo;
refugio de mis pensamientos de adolescente
donde las ideas vuelan, son fantasías, maravillas ocultas de la vida;
evocando aquellos días de verano.

El cantar de los pájaros, las nubes fieles compañeras
de mis caminatas, testigos silenciosos de mis quimeras
secretos de mi nostalgia que me lleva a islas esmeralda,
símbolo de mar en calma.

Ya, tú formas parte de mis recuerdos
eres una esencia en mi vida, una estación
de sueños, una brisa de pradera, un árbol
en la quietud del otoño, una mañana de primavera.

Veo caer las primeras hojas lentamente al suelo,
señal de la llegada del otoño.

Mi cuerpo, ávido, prisionero de tus brazos,
un beso atornillado, un suspiro en la noche,
un amor llevándome a la tierra prometida,
tentación de hechicero.

Tu mirada ardiente es un destello de deseo,
que a mi alma inquieta, deja sin aliento.

Enrojecer la noche hasta que llegue el sueño.
con tus labios carmesí, tentación de hechicera,
provocan en mis sentidos ceguera,
Muchos recuerdos de vivencias y amopr profundo.

Un abrazo fuerte.
 



Vida de mi ensombrecida alma
hoy, mirándote pensando en el valle
sobre el que comienza mi existencia
tiembla mi humanidad.

Al llegar la estación del recuerdo, muchos
se agolpan en mi mente, el aroma de las flores,
el tibio calor de la tarde,
aquellas largas caminatas en mi adolescencia
hacia donde el día se para.

Recuerdo con nostalgia esos momentos
que no sabes apreciar en la juventud.

La caricia suave y fresca de la brisa
con aroma a limonero, la candidez
de las personas, días duros de trabajo
pero compensados al ver la naturaleza fluyendo
bajo tus pasos,
bajo tu mirada que miraba y no estaba;
estabas en otro lado, imaginando sueños dorados.

Bajo la sombra de aquella zarzamora,
en aquella oquedad, silenciosa, de otro mundo;
refugio de mis pensamientos de adolescente
donde las ideas vuelan, son fantasías, maravillas ocultas de la vida;
evocando aquellos días de verano.

El cantar de los pájaros, las nubes fieles compañeras
de mis caminatas, testigos silenciosos de mis quimeras
secretos de mi nostalgia que me lleva a islas esmeralda,
símbolo de mar en calma.

Ya, tú formas parte de mis recuerdos
eres una esencia en mi vida, una estación
de sueños, una brisa de pradera, un árbol
en la quietud del otoño, una mañana de primavera.

Veo caer las primeras hojas lentamente al suelo,
señal de la llegada del otoño.

Mi cuerpo, ávido, prisionero de tus brazos,
un beso atornillado, un suspiro en la noche,
un amor llevándome a la tierra prometida,
tentación de hechicero.

Tu mirada ardiente es un destello de deseo,
que a mi alma inquieta, deja sin aliento.

Enrojecer la noche hasta que llegue el sueño.
con tus labios carmesí, tentación de hechicera,
provocan en mis sentidos ceguera,


Gran poema, en el cual todos nos identificamos, y nos despierta para que aprovechemos el presente que será consumido por el tiempo y se convertirá en la nostalgia que expones en tus líneas, José.
Un placer leerte. Abrazo!
 



Vida de mi ensombrecida alma
hoy, mirándote pensando en el valle
sobre el que comienza mi existencia
tiembla mi humanidad.

Al llegar la estación del recuerdo, muchos
se agolpan en mi mente, el aroma de las flores,
el tibio calor de la tarde,
aquellas largas caminatas en mi adolescencia
hacia donde el día se para.

Recuerdo con nostalgia esos momentos
que no sabes apreciar en la juventud.

La caricia suave y fresca de la brisa
con aroma a limonero, la candidez
de las personas, días duros de trabajo
pero compensados al ver la naturaleza fluyendo
bajo tus pasos,
bajo tu mirada que miraba y no estaba;
estabas en otro lado, imaginando sueños dorados.

Bajo la sombra de aquella zarzamora,
en aquella oquedad, silenciosa, de otro mundo;
refugio de mis pensamientos de adolescente
donde las ideas vuelan, son fantasías, maravillas ocultas de la vida;
evocando aquellos días de verano.

El cantar de los pájaros, las nubes fieles compañeras
de mis caminatas, testigos silenciosos de mis quimeras
secretos de mi nostalgia que me lleva a islas esmeralda,
símbolo de mar en calma.

Ya, tú formas parte de mis recuerdos
eres una esencia en mi vida, una estación
de sueños, una brisa de pradera, un árbol
en la quietud del otoño, una mañana de primavera.

Veo caer las primeras hojas lentamente al suelo,
señal de la llegada del otoño.

Mi cuerpo, ávido, prisionero de tus brazos,
un beso atornillado, un suspiro en la noche,
un amor llevándome a la tierra prometida,
tentación de hechicero.

Tu mirada ardiente es un destello de deseo,
que a mi alma inquieta, deja sin aliento.

Enrojecer la noche hasta que llegue el sueño.
con tus labios carmesí, tentación de hechicera,
provocan en mis sentidos ceguera,
Recuerdos y vivencias en eso destaca el amor que nos deja casi ciegos de tanto latir ...bella s líneas estimado José Y V. Saludos cordiales
 



Vida de mi ensombrecida alma
hoy, mirándote pensando en el valle
sobre el que comienza mi existencia
tiembla mi humanidad.

Al llegar la estación del recuerdo, muchos
se agolpan en mi mente, el aroma de las flores,
el tibio calor de la tarde,
aquellas largas caminatas en mi adolescencia
hacia donde el día se para.

Recuerdo con nostalgia esos momentos
que no sabes apreciar en la juventud.

La caricia suave y fresca de la brisa
con aroma a limonero, la candidez
de las personas, días duros de trabajo
pero compensados al ver la naturaleza fluyendo
bajo tus pasos,
bajo tu mirada que miraba y no estaba;
estabas en otro lado, imaginando sueños dorados.

Bajo la sombra de aquella zarzamora,
en aquella oquedad, silenciosa, de otro mundo;
refugio de mis pensamientos de adolescente
donde las ideas vuelan, son fantasías, maravillas ocultas de la vida;
evocando aquellos días de verano.

El cantar de los pájaros, las nubes fieles compañeras
de mis caminatas, testigos silenciosos de mis quimeras
secretos de mi nostalgia que me lleva a islas esmeralda,
símbolo de mar en calma.

Ya, tú formas parte de mis recuerdos
eres una esencia en mi vida, una estación
de sueños, una brisa de pradera, un árbol
en la quietud del otoño, una mañana de primavera.

Veo caer las primeras hojas lentamente al suelo,
señal de la llegada del otoño.

Mi cuerpo, ávido, prisionero de tus brazos,
un beso atornillado, un suspiro en la noche,
un amor llevándome a la tierra prometida,
tentación de hechicero.

Tu mirada ardiente es un destello de deseo,
que a mi alma inquieta, deja sin aliento.

Enrojecer la noche hasta que llegue el sueño.
con tus labios carmesí, tentación de hechicera,
provocan en mis sentidos ceguera,
Muchas gracias Maramín por pasarte por mis letras y darle que te gustan. Un abrazo con la pluma del alma
 



Vida de mi ensombrecida alma
hoy, mirándote pensando en el valle
sobre el que comienza mi existencia
tiembla mi humanidad.

Al llegar la estación del recuerdo, muchos
se agolpan en mi mente, el aroma de las flores,
el tibio calor de la tarde,
aquellas largas caminatas en mi adolescencia
hacia donde el día se para.

Recuerdo con nostalgia esos momentos
que no sabes apreciar en la juventud.

La caricia suave y fresca de la brisa
con aroma a limonero, la candidez
de las personas, días duros de trabajo
pero compensados al ver la naturaleza fluyendo
bajo tus pasos,
bajo tu mirada que miraba y no estaba;
estabas en otro lado, imaginando sueños dorados.

Bajo la sombra de aquella zarzamora,
en aquella oquedad, silenciosa, de otro mundo;
refugio de mis pensamientos de adolescente
donde las ideas vuelan, son fantasías, maravillas ocultas de la vida;
evocando aquellos días de verano.

El cantar de los pájaros, las nubes fieles compañeras
de mis caminatas, testigos silenciosos de mis quimeras
secretos de mi nostalgia que me lleva a islas esmeralda,
símbolo de mar en calma.

Ya, tú formas parte de mis recuerdos
eres una esencia en mi vida, una estación
de sueños, una brisa de pradera, un árbol
en la quietud del otoño, una mañana de primavera.

Veo caer las primeras hojas lentamente al suelo,
señal de la llegada del otoño.

Mi cuerpo, ávido, prisionero de tus brazos,
un beso atornillado, un suspiro en la noche,
un amor llevándome a la tierra prometida,
tentación de hechicero.

Tu mirada ardiente es un destello de deseo,
que a mi alma inquieta, deja sin aliento.

Enrojecer la noche hasta que llegue el sueño.
con tus labios carmesí, tentación de hechicera,
provocan en mis sentidos ceguera,

Los recuerdos son los principales motivadores de la pluma. Ir hacia ellos es escribir poesía con la mente.
Fue un gusto leer este poema nostálgico.
Feliz casi fin de semana, José.
 



Vida de mi ensombrecida alma
hoy, mirándote pensando en el valle
sobre el que comienza mi existencia
tiembla mi humanidad.

Al llegar la estación del recuerdo, muchos
se agolpan en mi mente, el aroma de las flores,
el tibio calor de la tarde,
aquellas largas caminatas en mi adolescencia
hacia donde el día se para.

Recuerdo con nostalgia esos momentos
que no sabes apreciar en la juventud.

La caricia suave y fresca de la brisa
con aroma a limonero, la candidez
de las personas, días duros de trabajo
pero compensados al ver la naturaleza fluyendo
bajo tus pasos,
bajo tu mirada que miraba y no estaba;
estabas en otro lado, imaginando sueños dorados.

Bajo la sombra de aquella zarzamora,
en aquella oquedad, silenciosa, de otro mundo;
refugio de mis pensamientos de adolescente
donde las ideas vuelan, son fantasías, maravillas ocultas de la vida;
evocando aquellos días de verano.

El cantar de los pájaros, las nubes fieles compañeras
de mis caminatas, testigos silenciosos de mis quimeras
secretos de mi nostalgia que me lleva a islas esmeralda,
símbolo de mar en calma.

Ya, tú formas parte de mis recuerdos
eres una esencia en mi vida, una estación
de sueños, una brisa de pradera, un árbol
en la quietud del otoño, una mañana de primavera.

Veo caer las primeras hojas lentamente al suelo,
señal de la llegada del otoño.

Mi cuerpo, ávido, prisionero de tus brazos,
un beso atornillado, un suspiro en la noche,
un amor llevándome a la tierra prometida,
tentación de hechicero.

Tu mirada ardiente es un destello de deseo,
que a mi alma inquieta, deja sin aliento.

Enrojecer la noche hasta que llegue el sueño.
con tus labios carmesí, tentación de hechicera,
provocan en mis sentidos ceguera,
Siempre que hago un receso en la posada de tus versos me siento a contemplar una catarata de imágenes, seguro que inspiradas por la melodía que sale de un alma curviliena y de cuerdas de acero que impregna todo el conjunto.

Siempre es un placer.
 
Última edición:



Vida de mi ensombrecida alma
hoy, mirándote pensando en el valle
sobre el que comienza mi existencia
tiembla mi humanidad.

Al llegar la estación del recuerdo, muchos
se agolpan en mi mente, el aroma de las flores,
el tibio calor de la tarde,
aquellas largas caminatas en mi adolescencia
hacia donde el día se para.

Recuerdo con nostalgia esos momentos
que no sabes apreciar en la juventud.

La caricia suave y fresca de la brisa
con aroma a limonero, la candidez
de las personas, días duros de trabajo
pero compensados al ver la naturaleza fluyendo
bajo tus pasos,
bajo tu mirada que miraba y no estaba;
estabas en otro lado, imaginando sueños dorados.

Bajo la sombra de aquella zarzamora,
en aquella oquedad, silenciosa, de otro mundo;
refugio de mis pensamientos de adolescente
donde las ideas vuelan, son fantasías, maravillas ocultas de la vida;
evocando aquellos días de verano.

El cantar de los pájaros, las nubes fieles compañeras
de mis caminatas, testigos silenciosos de mis quimeras
secretos de mi nostalgia que me lleva a islas esmeralda,
símbolo de mar en calma.

Ya, tú formas parte de mis recuerdos
eres una esencia en mi vida, una estación
de sueños, una brisa de pradera, un árbol
en la quietud del otoño, una mañana de primavera.

Veo caer las primeras hojas lentamente al suelo,
señal de la llegada del otoño.

Mi cuerpo, ávido, prisionero de tus brazos,
un beso atornillado, un suspiro en la noche,
un amor llevándome a la tierra prometida,
tentación de hechicero.

Tu mirada ardiente es un destello de deseo,
que a mi alma inquieta, deja sin aliento.

Enrojecer la noche hasta que llegue el sueño.
con tus labios carmesí, tentación de hechicera,
provocan en mis sentidos ceguera,

Tus poemas y tu música enganchan poeta.
Un abrazo.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba