José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nubes grises dormidas en el cielo,
melancolía escrita en las paredes de tu cuarto,
triste flor mustia, hojas danzando al compás del viento,
esparciendo su vida por el suelo.
Donde el viento te acaricia
se encuentran las brisas de mi alma,
dando vida a tus sueños de princesa de cuento.
Triste flor de metáforas muertas,
chimeneas suicidas,
cima efervescente del otoño sombrío
complicidad de pasiones explosivas.
Qué bello es sentir el yodo de la mar
con tus cómplices susurros
sentimientos a flor de piel
entre las cruces de la tierra.
Subsistiendo a la vileza
de las pasiones más perversas
caminando como las olas entre
crepúsculos y auroras.
¿Crees que puedes amarme
aunque el camino sea frío?
¿Qué tus yemas de sangre brotan
en mis besos vacíos?.
Sé que tus manos me acarician,
como la noche al sueño.
El paisaje de tu cuerpo flota en el mío,
como los susurros flotan en el oído.
Cierra la puerta y abre la ventana
ese paisaje de bosques y llamas
sediento está de mi carne
y yo huidizo le ofrezco la mano
del viento.
La noche me azota y tus ramas
se expanden en mi corazón, como la sangre
circula por mis venas, como el amor fenece
de cansancio y hastío, floreciendo ;
como las amapolas cuando son humedecidas.
Amor moribundo, introduce tus raíces
en mi espada, mi escudo te protege
de la lluvia santa, que emana de tu vientre
después de un efervescente delirio.
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