José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En un mar de desprecio y dolor me hallo,
invisible ante tu mirada, tan lejana.
Mi amor rechazado, mi ser herido,
por no alcanzar la belleza que tú me exiges.
Mis ojos perdidos en lágrimas de tristeza,
mi corazón roto, mi alma en pobreza.
Jamás había amado así, con tanta intensidad,
Solo sirvió para conocer su cruel realidad.
Pero en la oscuridad de su indiferencia,
encuentro fuerza en mi propia esencia.
Descubro que mi valía no depende de su juicio,
que el amor verdadero no entiende de prejuicios.
Así florezco, libre de cadenas y pesar,
aceptando que no necesito de su amar.
Porque en mi propia luz y verdad hallo consuelo,
nunca más prisionero de un amor tan despiadado.
En un caos mi existencia se despliega,
tu amor, origen de esta tormenta ciega.
Debo ignorar lo que mi corazón atestigua,
en contradicción constante me castiga.
Querer y no querer en lucha eterna,
solo amarte, mi alma se gobierna.
Entre susurros de dudas y pasión,
navego perdido en esta confusión.
Mi vida, un laberinto sin salida,
por ti, la razón queda perdida.
Sentir o no sentir, el eterno dilema,
bajo el peso de una emoción extrema.
A pesar del caos y la incertidumbre,
tu amor persiste, haciendo que mi ser se alumbre.
En esta danza de sentimientos encontrados,
mi alma sigue, por tu amor, encantada.