José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la penumbra de mi alma
viven lágrimas tristes
que brotan sin cesar,
como gotas de lluvia en el cristal,
como suspiros
que al viento se entregan.
Son testigos silenciosos del dolor,
que en lo profundo del ser se anida,
como ríos de melancolía incesante,
que inundan el corazón
con su llama de pasión.
Mas en esa oscuridad también brilla
la luz de la esperanza y el amor,
que como estrellas en la noche
encandila.
Y así, en la penumbra de mi alma,
las lágrimas y la luz se entrelazan,
tejiendo un tapiz de vida y calma.
Cada lágrima es un suspiro callado,
un grito ahogado en la oscuridad,
un dolor que se viste de silencio.
En cada lágrima hay un flash
un pedazo de mi amor perdido,
un trozo de mi corazón destrozado.
Cada lágrima es un poema sin palabras,
una melodía inscrita en el viento,
un lamento que se pierde
en el vacío.
En la penumbra de mi alma se esconden
las lágrimas tristes
que brotan sin cesar,
como un río de dolor que no tiene fin.
Pero sé que algún día el sol brillará de nuevo,
que mi corazón sanará de estas heridas,
que las lágrimas se secarán al fin.
En este mar de sombras y desvaríos,
navego en silencio buscando redención.