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Melancólicos 65 : El corazón destrozado

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


El corazón destrozado, la mente confundida,
no podía comprender cómo se había ido todo en un instante.
Las lágrimas caían como cascadas en mi rostro,
mientras intentaba comprender por qué te alejabas de mi lado.

Los días se hicieron largos, las noches interminables,
la ausencia de tu amor pesaba como una losa en mi alma.
Intentaba recordar los momentos felices que juntos vivimos,
pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.

Y así el tiempo pasaba, la tristeza me consumía,
pero poco a poco fui sanando las heridas que dejaste en mí.
Aprendí a quererme a mí mismo, a valorar mi propia luz,
y entendí que la felicidad no depende de alguien más que de mí.

Hoy miro hacia atrás y agradezco tu partida,
pues gracias a ella encontré mi fuerza y mi verdadera esencia.
Ya no necesito tu amor para ser feliz, pues me basto a mí mismo,
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor para ambos seguir caminos distintos.
 


El corazón destrozado, la mente confundida,
no podía comprender cómo se había ido todo en un instante.
Las lágrimas caían como cascadas en mi rostro,
mientras intentaba comprender por qué te alejabas de mi lado.

Los días se hicieron largos, las noches interminables,
la ausencia de tu amor pesaba como una losa en mi alma.
Intentaba recordar los momentos felices que juntos vivimos,
pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.

Y así el tiempo pasaba, la tristeza me consumía,
pero poco a poco fui sanando las heridas que dejaste en mí.
Aprendí a quererme a mí mismo, a valorar mi propia luz,
y entendí que la felicidad no depende de alguien más que de mí.

Hoy miro hacia atrás y agradezco tu partida,
pues gracias a ella encontré mi fuerza y mi verdadera esencia.
Ya no necesito tu amor para ser feliz, pues me basto a mí mismo,
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor para ambos seguir caminos distintos.
Corazón triste y destrozado.

Otro abrazo fuerte
 


El corazón destrozado, la mente confundida,
no podía comprender cómo se había ido todo en un instante.
Las lágrimas caían como cascadas en mi rostro,
mientras intentaba comprender por qué te alejabas de mi lado.

Los días se hicieron largos, las noches interminables,
la ausencia de tu amor pesaba como una losa en mi alma.
Intentaba recordar los momentos felices que juntos vivimos,
pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.

Y así el tiempo pasaba, la tristeza me consumía,
pero poco a poco fui sanando las heridas que dejaste en mí.
Aprendí a quererme a mí mismo, a valorar mi propia luz,
y entendí que la felicidad no depende de alguien más que de mí.

Hoy miro hacia atrás y agradezco tu partida,
pues gracias a ella encontré mi fuerza y mi verdadera esencia.
Ya no necesito tu amor para ser feliz, pues me basto a mí mismo,
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor para ambos seguir caminos distintos.
Excelentes y melancólicas letras, plenas de poesía.
Buen manejo de las imágenes.
Un abrazo.
 


El corazón destrozado, la mente confundida,
no podía comprender cómo se había ido todo en un instante.
Las lágrimas caían como cascadas en mi rostro,
mientras intentaba comprender por qué te alejabas de mi lado.

Los días se hicieron largos, las noches interminables,
la ausencia de tu amor pesaba como una losa en mi alma.
Intentaba recordar los momentos felices que juntos vivimos,
pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.

Y así el tiempo pasaba, la tristeza me consumía,
pero poco a poco fui sanando las heridas que dejaste en mí.
Aprendí a quererme a mí mismo, a valorar mi propia luz,
y entendí que la felicidad no depende de alguien más que de mí.

Hoy miro hacia atrás y agradezco tu partida,
pues gracias a ella encontré mi fuerza y mi verdadera esencia.
Ya no necesito tu amor para ser feliz, pues me basto a mí mismo,
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor para ambos seguir caminos distintos.
Excelentes y melancólicas letras, plenas de poesía.
Buen manejo de las imágenes.
Un abrazo.
 


El corazón destrozado, la mente confundida,
no podía comprender cómo se había ido todo en un instante.
Las lágrimas caían como cascadas en mi rostro,
mientras intentaba comprender por qué te alejabas de mi lado.

Los días se hicieron largos, las noches interminables,
la ausencia de tu amor pesaba como una losa en mi alma.
Intentaba recordar los momentos felices que juntos vivimos,
pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.

Y así el tiempo pasaba, la tristeza me consumía,
pero poco a poco fui sanando las heridas que dejaste en mí.
Aprendí a quererme a mí mismo, a valorar mi propia luz,
y entendí que la felicidad no depende de alguien más que de mí.

Hoy miro hacia atrás y agradezco tu partida,
pues gracias a ella encontré mi fuerza y mi verdadera esencia.
Ya no necesito tu amor para ser feliz, pues me basto a mí mismo,
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor para ambos seguir caminos distintos.

No solamente en cuestiones de amor de pareja, también en otro tipo de vínculos, hay personas que realmente nos hacen felices cuando se van, cuando no están, porque tienen una toxicidad tan intensa, un halo tan negativo, tal insistencia y persistencia en ser desagradables, que el hecho de que partan y se alejen es una bendición.
Fue un gusto leerte esta mañana, José.
Un abrazo.
 
No solamente en cuestiones de amor de pareja, también en otro tipo de vínculos, hay personas que realmente nos hacen felices cuando se van, cuando no están, porque tienen una toxicidad tan intensa, un halo tan negativo, tal insistencia y persistencia en ser desagradables, que el hecho de que partan y se alejen es una bendición.
Fue un gusto leerte esta mañana, José.
Un abrazo.
Muchas gracias mi estimada Cecy, seguiré escribiendo para sigáis teniendo motivos para comentar. Un abrazo Cecy.
 


El corazón destrozado, la mente confundida,
no podía comprender cómo se había ido todo en un instante.
Las lágrimas caían como cascadas en mi rostro,
mientras intentaba comprender por qué te alejabas de mi lado.

Los días se hicieron largos, las noches interminables,
la ausencia de tu amor pesaba como una losa en mi alma.
Intentaba recordar los momentos felices que juntos vivimos,
pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.

Y así el tiempo pasaba, la tristeza me consumía,
pero poco a poco fui sanando las heridas que dejaste en mí.
Aprendí a quererme a mí mismo, a valorar mi propia luz,
y entendí que la felicidad no depende de alguien más que de mí.

Hoy miro hacia atrás y agradezco tu partida,
pues gracias a ella encontré mi fuerza y mi verdadera esencia.
Ya no necesito tu amor para ser feliz, pues me basto a mí mismo,
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor para ambos seguir caminos distintos.
Ojalá yo pudiera llegar a lo mismo, debe costar lograrlo. Un gusto leerte.
 
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