José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
El corazón destrozado, la mente confundida,
no podía comprender cómo se había ido todo en un instante.
Las lágrimas caían como cascadas en mi rostro,
mientras intentaba comprender por qué te alejabas de mi lado.
Los días se hicieron largos, las noches interminables,
la ausencia de tu amor pesaba como una losa en mi alma.
Intentaba recordar los momentos felices que juntos vivimos,
pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.
Y así el tiempo pasaba, la tristeza me consumía,
pero poco a poco fui sanando las heridas que dejaste en mí.
Aprendí a quererme a mí mismo, a valorar mi propia luz,
y entendí que la felicidad no depende de alguien más que de mí.
Hoy miro hacia atrás y agradezco tu partida,
pues gracias a ella encontré mi fuerza y mi verdadera esencia.
Ya no necesito tu amor para ser feliz, pues me basto a mí mismo,
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor para ambos seguir caminos distintos.