José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quizás porque, en el vaivén del mar,
no pude encontrarte, ¡oh amada mía!,
La huella de tu paso, efímero y fugaz,
queda grabado en la playa, testigo de tu pasión.
El sonido de las olas me susurra tu nombre,
mientras la brisa marina acaricia mi piel.
Busco en cada rincón, en cada rastro dejado,
pero solo encuentro la soledad del paisaje
en la inmensidad de la playa sin fin.
En la huella de la espuma que deja la marea,
en los susurros del viento y en el canto de las olas,
sé que tu amor perdurará por toda la eternidad,
como un tesoro escondido en las profundas ondas.
Aunque el océano nos separe por instantes,
nuestros corazones siempre estarán unidos,
como dos almas que se reconocen en la distancia,
como dos seres que se aman sin medida.
Como la espuma que se desvanece con la marea,
tú también te has ido, dejando solo recuerdos.
Pero en cada ola que rompe en la orilla,
siento tu presencia, tu esencia, tu amor perdido.
En cada ola encuentro un eco de tu voz,
en cada brisa siento tu presencia, mi faro veloz.
Como la marea que viene y va sin descansar,
así es mi búsqueda, por encontrarte sin cesar.
Así que no temas, mi amor, que nunca te olvidaré,
porque en cada rincón del mar te encontraré,
en cada ola que besa la orilla, en cada sol que se oculta,
siempre estarás junto a mí, por la eternidad.
Última edición: