José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Volé hasta las nubes
los pájaros me hacían compañía
en aquel lago azul
donde tu sonrisa se refleja
me arrulla, me acompaña en esa maleza
que desborda el alma y se convierte en llama
llama que arde en tus entrañas.
Me fui como la niebla
se disipa, en un momento,
sin prisa;
no quería quedarme en la hoguera
que transita por tu corazón
que tiene a tu cuerpo en vilo
y al mío en escalofrío permanente.
Soñaba con cuentos de hadas,
arenas de seda, mares de cristal
que reflejan tu hermosa belleza.
Un nudo en la garganta,
una melodía
que nos une, como el mar
a la arena.
Una nota
que nadie conozca
en la partitura del alma
que nos habita
y nos lleva a barcos embarrancados
en bahías de coral,
y palacios de piedras finas .
Ese calor
que nos invade
y nos consume lentamente
como el fuego a la madera
Es nuestro paraíso, nuestra quimera,
la nube que nos conduce
a la felicidad duradera.
Esa felicidad que dispara las hormonas,
huele a lo lejos
el olor que desprendes
y se dirigen a mí como flechas de amor
en un mundo de armonía completa
La pasión entre un alma inquieta
y otra que arde en el paraíso
de las pasiones muertas.