José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada trago de tu veneno
me hará resurgir de tus cenizas
será la esencia
que me despierte el alma como fuego,
nunca será espina.
Tus vaivenes de nalgas ya no me hacen temblar
son duelos en las noches, dichas en las mañanas,
gotas de susurros que se marchan con mi aliento.
Te quise como la noche es cómplice en su entrega,
como el ocaso me abraza con su cortina de sangre
y la luna me sonríe con su caricia de abrazo
flotando en un deseo de mariposa,
volando entre nubes grises.
Quise elevarme al umbral de la felicidad
y siempre recibí sombras de un tal vez mañana.
Mi corazón herido y desasistido
se transformó en pájaro.
No gozaré de estrellas en la noche
ni volaré en carros de fuego
pero romperé las barreras de cadenas
y surcaré por el universo donde la fragancia
sea el eco de los amores verdaderos.
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