Que deliciosa melodía
crean tus labios
al pronunciar mi nombre!
Quiero escucharlo siempre,
(¡Siempre!)
Como acordes infinitos
de tu corazón ardiente.
Con tu seductor acento
susurrándolo en mi oído.
¡No pares te lo pido,
De pronunciar mi nombre!
Floreces las gardenias
sembradas en mi alma
cuando tus labios regios
poco a poco se separan
y esa lengua roja
(¡Que tanto me provoca!)
forma esa melodía
que emerge de tu boca.
Aún cuando más me quieras,
no me llames: Cariño,
no me digas: Amor.
Y compláceme mejor
Regalándome ese dulce
(¡Te lo pido por favor!)
que brota de tus labios
al pronunciar mi nombre!
crean tus labios
al pronunciar mi nombre!
Quiero escucharlo siempre,
(¡Siempre!)
Como acordes infinitos
de tu corazón ardiente.
Con tu seductor acento
susurrándolo en mi oído.
¡No pares te lo pido,
De pronunciar mi nombre!
Floreces las gardenias
sembradas en mi alma
cuando tus labios regios
poco a poco se separan
y esa lengua roja
(¡Que tanto me provoca!)
forma esa melodía
que emerge de tu boca.
Aún cuando más me quieras,
no me llames: Cariño,
no me digas: Amor.
Y compláceme mejor
Regalándome ese dulce
(¡Te lo pido por favor!)
que brota de tus labios
al pronunciar mi nombre!