MEMENTO
Ahora se que estás hecha
de olvido y de vacío.
Que tu sangre es roja bruma
y tu voz tan sólo un eco.
Que te he ido construyendo,
grano a grano,
sobre una tenue espiral de caracolas.
Que tus labios eran sed
y tus caricias sólo el aleteo muerto
de las hojas en otoño, cuando caen.
Quise abrazarte y fuiste polvo y cenizas.
Y, sin embargo, Muerte,
has de seguir a mi lado, hasta el final,
eres mi obligada prisionera.
He de seguir construyéndote
pausada, inexorablemente,
con la conciencia exacta y clara
de que la obra, tu obra, soy yo.
Ahora se que estás hecha
de olvido y de vacío.
Que tu sangre es roja bruma
y tu voz tan sólo un eco.
Que te he ido construyendo,
grano a grano,
sobre una tenue espiral de caracolas.
Que tus labios eran sed
y tus caricias sólo el aleteo muerto
de las hojas en otoño, cuando caen.
Quise abrazarte y fuiste polvo y cenizas.
Y, sin embargo, Muerte,
has de seguir a mi lado, hasta el final,
eres mi obligada prisionera.
He de seguir construyéndote
pausada, inexorablemente,
con la conciencia exacta y clara
de que la obra, tu obra, soy yo.
Ilust.: Johann Heinrich Füssli.