Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Vuelve el ruido del pan, el bien y la gloria,
los duendes dormidos.
Vuelve el ruido de las palabras cubiertas de miel,
vestidas de besos a barullo,
que madre usaba por las noches debajo del cansancio.
Desde entonces existe su voz, amiga permanente,
ganada por el amor en aquella habitación
tan ocre como ahíta de humedad.
Vuelve el ruido del tren por el camino hacia diciembre,
vuelven las horas emigrantes custodiando la puerta del colegio.
¿Soy presunto joven para siempre?
No sé si eso sería posible.
No sé si la verdad de ayer está en la luz del río
o en el ruido de la corriente,
pero si cayera como la nieve,
abriría los brazos al vacío para saludarla a favor de un tiempo que,
por ahora,
todavía no se ha trasladado hacia la incertidumbre,
todavía no canta su triunfo.
Me abruma el rápido desliz con el que recuerdo sintiendo el olvido.
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