prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la hibernación del oso,
como hambre que se hace constante con la llegada de la primavera,
como estar en una cueva totalmente solo
soñando miel,
como un mundo de flores extinguidas
que estampan el olfato,
como rayos de luz,
como murciélagos,
como recordar de bajo de cual roca
viven los peces,
el puente roto,
la caída de aquella tarde,
como perros blancos defendiendo ovejas blancas,
como nieve enrojecida,
como tantas hormigas escondidas entre tantas hojas de tantas colores,
como huecos en el alma del bosque
llenos de nueces y ardillas.
Pero cuando duerme el ser humano
oh, tan corta que es la memoria,
de lo que vivimos, somos casi nada.
como hambre que se hace constante con la llegada de la primavera,
como estar en una cueva totalmente solo
soñando miel,
como un mundo de flores extinguidas
que estampan el olfato,
como rayos de luz,
como murciélagos,
como recordar de bajo de cual roca
viven los peces,
el puente roto,
la caída de aquella tarde,
como perros blancos defendiendo ovejas blancas,
como nieve enrojecida,
como tantas hormigas escondidas entre tantas hojas de tantas colores,
como huecos en el alma del bosque
llenos de nueces y ardillas.
Pero cuando duerme el ser humano
oh, tan corta que es la memoria,
de lo que vivimos, somos casi nada.
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